lunes, 29 de agosto de 2011

Castigo siberiano con premio

Rico cafecito esperando a Pancho, ideal para el dia frio

Hoy partimos un grupo bastante crecidito a caminar en el potrerito. Nuestro querido Pancho Balart venía tarde al encuentro después de un matrimonio, por lo cual lo esperamos en un rico café frente al lugar clásico de encuentro. Hacía frío, así que fue un regio comienzo de domingo de subecerros. Teníamos por segundo domingo a mi amigo de Schoenstatt Luis Latorre, que venía introducido al grupo por Pancho Valdivieso. Yo conocía a Lucho hace años por unos retiros de Schoenstatt, así que fue un gusto encontrármelo en este grupo, además venía con su hijo Lucho, médico radiólogo que vive en Talca. Estaban también la Isabel, la Rebeca, Gabriel, Pancho Valdivieso y yo.

La Rebeca y Francisco 

Llegamos al punto de partida de la caminata hacia el potrerito, por el camino a la Disputada, y comenzamos una ágil subida tras los pasos de la Rebeca. Seguía haciendo frío, arriba se veían algo de nubes, pero nuestra líder junto a Gabriel seguían y seguían subiendo sin parar.

En plena nieve con jeans y buzo, brrrrr!














Llegamos al potrerito, comenzamos a pisar la nieve, esta vez nos dirigimos hacia la derecha, cruzamos un riachuelo y nuestras pisadas ya se hundían unos 50 cms en la nieve. Seguimos las huellas de Gabriel una tras otra, poniendo nuestros pasos en los suyos, lo cual era mucho más cómodo, ya que la ruta en la nieve estaba hecha. Así llegamos hasta super arriba, bien increíble nuestro punto final. Lucho Latorre venía de a poquito, pero llegó, siempre amenizando con su aguda y culta simpatía. Es un conversador innato, perfecto para este grupo de caminantes y conversadores, gozadores del domingo en la mañana.

Amena conversa, todo un premio en este día
Al poco rato de comernos las naranjitas de Pancho, las mandarinas de la Isabel y los plátanos de Pancho Valdivieso, entramos en una densa nube húmeda y fría y comenzamos rápidamente la bajada. ¡Estábamos super arriba, y hacía mucho frío! Esa bajada  uno tras otro, en medio de la niebla, todo nevado y con dedos de pies y manos congelados, parecía  un castigo siberiano. Comenzaron las tallas, conversas amenas, bajadas rapidito, resbalones entre barro y nieve, hasta que dejamos la nieve atrás....poco a poco se despejaba el cielo y más bien abajo divisamos los primeros cielos despejados.

Visión gráfica del castigo siberiano
Variados temas acompañaron nuestra caminata esta mañana. Como siempre la conversa es un premio.  No podíamos quedarnos sin comentar el actual conflicto de la educación, resumiendo en la intransigencia de los jóvenes, por un lado y la ceguera y sordera del gobierno por otro.  Pancho proponía una forma de pagar los créditos universitarios bastante más moderada, ya que es realmente imposible que la educación superior sea gratis para todos. Fue tema también las cefaleas y neuralgias que sufre mucha gente en estos tiempos y en esta ciudad. Lucho Latorre, el médico del grupo esta vez.  Otra cosa que aprovecho de compartir con todos fue que comentamos algo del mal de altura en mi viaje al Altiplano con un grupo de fotógrafos el fin de semana del 15 de agosto. Pueden linkear el post en mi blog www.paula-christensen.com


Esta vez hacía frío, mucho frío y la bajada en medio de esa nube densa en lo más alto del Potrerito se asemejaba a un verdadero castigo siberiano, cosa que finalmente nunca importa tanto porque el premio de la buena conversa y la buena compañía supera siempre, incluso con placer, las más grandes dificultades. 


Amigos en cualquier condición, no falta la buena conversa


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