martes, 22 de julio de 2014

A Las Varas Norte

Llegamos un poco pasadas las 8:30 con la Isabel y encontramos a Víctor Bunster solo esperando a ver si llegaba algún subecerro, rodeado por todos lados de esquiadores subiendo como enajenados a esa hora. Llamamos por teléfono a Pancho, que suele estar siempre muy temprano y nos dijo que estaba llegando, así que fuimos cuatro esta vez. El día pintaba para caluroso aunque al salir de mi casa noté algo de neblina.
Pensamos ir a las caballerizas para capear el tráfico del ski, pero finalmente optamos por Las Varas, Pancho ofreció su auto y manejé yo, Eugenio.

Víctor Bunster, Pancho y la Isabel
Al llegar nos dimos cuenta que queda solo uno de los autos antiguos, un Chevrolet coupé del 47  y lo están desarmando en forma bastante poco profesional, también estaban tirados los restos de un Ford sedán del 51 que parecían haber sido agarrados a martillazos, bastante raro.

Pancho, Isabel y Eugenio
Después de que Pancho negoció la entrada de los cuatro nos pusimos en marcha con un lindo día.
Al llegar al tranque, que tenía poquísima agua, seguimos derecho por un camino ancho que llega a una zona donde han estado moviendo tierra y reparando la canaleta con un curioso acueducto hecho con tambores metálicos soldados que formaron un tubo de unos 8 metros de largo.

Víctor, Eugenio y Pancho
Ahí el camino se hace mas angosto y supera la canaleta y sigue subiendo en dirección al norte pero siempre serpenteando mucho.

La conversa estuvo animada, poniéndonos al día del viaje a Inglaterra de Víctor y su señora y la Isabel y yo también comentamos lo bien que lo pasamos en nuestro paseo italiano.

pájaro
Con el caminar nos empezó a sobrar ropa así que quedamos en polera con un día exquisito de aire muy limpio, la ciudad estaba tapada de una densa capa de nubes que iban perdiendo densidad al meterse en el cajón del río, sobresalían del manto de nubes solo la punta de algunos cerros.

Manquehue y vista de Santiago
Nos dieron casi las 12 y seguíamos caminando así que decidimos parar para no volver demasiado tarde. Paramos en una cumbre con muy buena vista hacia el curioso paisaje que formaba el manto blanco de nubes que tapaba por completo Santiago.

La educación y la tan poca claridad que parece haber en cuanto a las medidas que hay que tomar para que mejore fue otro tema de conversación. Víctor contó de su experiencia como estudiante escolar durante los dos años que le tocó vivir en USA y las evidentes diferencias que existían y seguro siguen existiendo entre los diferentes colegios públicos a los que asisten los niños de cada barrio, y esas diferencias no la hacen los sueldos de los profesores ni la infraestructura sino probablemente el grupo que se educa, sus intereses, sus motivaciones y lo que traen de sus familias de origen. Siempre hay excepciones pero parece ser que esa podría ser una explicación.

smog o nubes ?
La bajada estuvo también bien conversada con temas de trabajo y familiares.

Llegamos a los autos pasadas la una y media así que rajamos para las respectivas casas y nos encontramos con un Santiago frío y oscuro por la densa capa de nubes que vimos desde arriba.

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