La Isabel, pide un paseo suave, por la distancia de la última vez que vino; ha hecho poco ejercicio.
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Víctor, Isabel, Soledad y Gabriel |
corrales y ganado |
Cruzar el puente, lleno de hoyos, tampoco nos tincó, pues la ruta que queríamos hacer, nos parecía muy empinada en la última parte.
De vuelta al origen, pero por una ruta alternativa, que nos permitió descubrir todo un caserío detrás del puesto de empanadas.
conversando con Javier Beas |
Bastó que pusiéramos un pie al otro lado de la alambre púa, para que salieran dos perros a ladrarnos con fiereza. Reculamos y decidimos seguir caminando en la misma dirección que traíamos.
allá van los cuatro |
Un poco más abajo, corrales, llenos de vacas, terneros y novillos. Y gente manipulándolos.
Fuimos donde Javier Beas, sentado en su silla de ruedas, abocado a cobrar entrada a todos los que por ahí pasaran.
Nos cobró luca por nuca, conversamos un rato con él y seguimos.
disfrutando de la vista y ruido del agua |
Poco más allá, pasamos unas puertas de alambradas y nos internamos cerro arriba por unos potreros de verdes y abundantes pastos.
Eugenio, Soledad, Víctor e Isabel |
De hecho, era tal la correntada de las aguas por uno de los canales, que iba por la mitad del potrero, que nos detuvimos un rato a disfrutar de su canto y vista.
una pequeña subida |
El río traía poca agua y unos perros, tres, que se nos habían adherido, empezaron sus movimientos de dame.
Comimos, bebimos, cominos mandarinas, conversamos, la verdad harto rato y nos devolvimos por el mismo camino.
por el camino en el bosque |
Como yo iba adelante con la tijera de podar, pasé una barrera que los demás no quisieron tomar, en cambio optaron por tomar un desvío hacia abajo, hacia los potreros.
Yo seguí solo, re tomando el mismo camino de ida y llegué adonde primero habíamos pasado esas puertas de alambre. Y ahí me quedé esperándolos, hasta que poco rato después, llegaron por la misma calle en la que yo estaba.
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los perros |
Ya en mi auto, descubrí que la pila de mi control automático del auto, se había agotado. Tuve que abrir el auto con la llave e irme con el auto bramando. En la bomba de bencina me ayudaron a hacer las desconexiones y seguir a una venta de pilas en el Jumbo, donde en definitiva resolví el problema.
Llegué bastante pasadas las 3 a mis casa, donde el almuerzo estaba en pleno.
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