Fin de semana largo. Solo llegamos Pancho y yo, Gabriel.
Nos fuimos con mi buen amigo, a la Ermita y entramos con el auto, casi hasta el río.
Ahí lo dejamos estacionado.
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Pancho |
Cruzamos el río, sin mucha dificultad y seguimos caminando, por la misma calle de autos, cerro arriba, conversando.
Nos pasó una gringa con varios perros. Unas pocas palabras y siguió a su tranco muy apurado.
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Pancho cruzando el río |
Llegamos a la altura de las torres de alta tensión y decidimos volver, por la línea de la torres, que era y sería un sendero enfrentando completamente el hermoso valle de la Ermita.
Aterrizamos abajo, justo donde está la casa del cuidador de Antawaya.
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vista del valle |
Poco más allá cruzamos el río y llegamos sanos y salvos al auto.
Y cómodamente, nos fuimos de vuelta a casa.
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