Ser el último día de los feriados de fiestas patrias, que instó a muchos a salir de Santiago y a otros a aprovechar de descansar, debe haber influido para que llegáramos solo Víctor y yo. Ya eran pocos los que subían a esquiar y pocos ciclistas tempraneros, nos impulsó a ir a nuestra ruta frecuente, Las Varas, que siempre nos muestra nuevos senderos o lindos cambios en su paisaje.
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Soledad |
Hubo dos novedades: nos siguieron dos perros durante todo el trayecto y conocimos la ladera poniente de los cerros de las Varas, esa que mira hacia la ciudad. Fue una ruta de ascenso hasta un nuevo (para nosotros) acumulador de agua y de ahí bajamos por una ruta de ciclistas casi hasta llegar a San Carlos, pero decidimos subir nuevamente por el cerro hasta llegar a la cima y a la canaleta.
Con el sonido del agua que llenaba el pequeño tranque al lado de los eucaliptus intentamos compartir con los perros nuestras mandarinas y almendras, pero parece que esperaban asado y no aceptaron.
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Víctor |
Desde nuestro descanso, vimos una ave rapaz, gris, posada en un eucaliptus, que nos acercamos a reconocer, parecía águila, silenciosa buscando presas.
Regresamos conversando y a las 12 ya estábamos en el auto, con gusto para encontrarnos otro domingo nutriendo nuestro espíritu cuerpo y amistad.
(texto de Soledad Tagle)
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ave rapaz |
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