lunes, 3 de septiembre de 2007

Egos del Naranjo

Relato de Jorge Milla de la subida de la entrada anterior:

"Haciendo tremendo esfuerzo final, logro dar alcance a la última de mis presas, lo hago en el momento justo, estoy en el ascenso final previo a la planicie del Alto del Naranjo, me pego a ella todo lo que puedo para sentir su respiración, lo hace con resoplido agitado y notorio, buena seña, significa que está débil, vulnerable al zarpazo final. Calmo mi respiración hasta que se hace imperceptible, eso inquieta a la presa porque interpreta ese silencio como signo de fortaleza, teme. Avanzamos ambos, la lucha está declarada. Paciente espero el instante para el ataque final, hay que saber cuando arremeter, el momento clave será justo en donde el sendero bifurca en dos. Sea cuál sea el escogido, tomaré el alternativo y en ese instante correré para ganarle la posición. La presa instuye y analiza sus posibilidades: el sendero de la izquierda tiene menos pendiente, pero es más largo, por la derecha es más corto y la pendiente mayor. Segundos eternos que aprovecho para observar su cuerpo, preparo el mío. La adrenalina hace lo suyo, la presa decide estrategia sorpresiva, toma el sendero de mayor pendiente, espera con eso que mi carrera sea más larga, y que no consiga ganarle la posición cuando ambos senderos se junten otra vez. Corro explosivamente y de reojo veo como apura el paso, hasta casi correr, de nada le sirve, llego primero y gano la posición, mis músculos me avisan que la pendiente cedió, momento de correr aún más rápido, así lo hago. A partir de ahora los roles se intercambian, depredador es ahora presa y viceversa. Esfuerzo final y por fin, el Alto del Naranjo !!, otras bestias que ahí retozan, miran la escena entre extrañadas y conmovidas. Llego primero y me giro extendiendo la mano a mi oponente, con ello le digo "te gané !".

Tras segundos de recuperación, mi adversario saca la voz y dice: "que edad tienes ?", dando con ello por iniciada la segunda fase de la competencia; antes que yo conteste, dice "yo tengo 64..." eso significa: "el triunfo que obtuviste no es tal, ganaste tu categoría y yo gané la mía, ambos triunfamos". Decido entonces que no estoy disponible para esos argumentos y digo: "me operaron de la columna a fines de enero, hace tres semanas volví a practicar deportes", esto significa: "reafirmo que te gané, puedes tener más edad, pero mi categoría es cuasi-parapléjico". Los presentes en el Alto, - que ya dejaron su categoría de bestias - observan y escuchan con atención. El adversario es duro, lanza entonces lo siguiente "soy operado de los dos pulmones...", esto debe leerse como "puedes ser un cuasi-parapléjico, pero yo soy un viejo con enfisema, el triunfo que reclamas no tiene ningún valor". Razono entonces que seguramente nos seguiremos encontrando, guardaré para futuras confrontaciones mis otras cartas, total pienso, yo lo alcance, hice una hora tres minutos, y él dieciocho minutos más; no tiene sentido que le revele mi insuficiencia aórtica y la artrosis de cadera derecha, sería un es propósito mayor.

Tan pronto como me dispongo a sentarme, mi oponente sale corriendo, al tiempo que dice "iré un poco más allá, nos vemos"...yo pienso "puchas el anciano poseído este"...que significa en lenguaje mas coloquial "viejo culiao". En estas divagaciones estoy cuando aparece Andrés, quién sugiere avancemos un poco más para no enfríarnos mientras estamos en la espera de los demás. Le cuento la historia, Andrés me entiende, sabe de estas cosas importantes y trascendentes para la persona humana, seguro las vive también, pienso. Avanzamos y lo vemos descansando en unos roqueríos. Nos acercamos para conversar y compartir un poco, la guardia está muy abajo porque la competencia terminó hace un rato. Eso creía yo, ingenuo, el oponente lanza ataque final y definitivo "soy arquitecto" dice, "director de la escuela de arquitectura de la universidad católica", esto significa, "soy una persona ocupadísima, de bastante edad, operado de ambos pulmones y no obstante todo esto, puedo correr por los cerros, y nadie me gana en mi categoría. Fin de la competencia.

Y pensar que hay personas que piensan que subir al Alto del Naranjo es cosa trivial, permanecen ajenos a todas estas luchas y dramas, felices ellos.

4 comentarios:

  1. Jorge, tu relato lo escuché contado por Andrés y por tí el mismo dia domingo y me recagué de la risa...pero ahora que lo leo escrito y descrito tan bien, me vuelvo a cagar de la risa.
    Me pregunto: ¿tu vida es un cuento? o ¿tu cuento es la vida?.

    Extraordinario!!!

    Gracias

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  2. Veo que Jorge Milla no ha perdida su habilidad con la pluma .. con el teclado se diría hoy día. He disfrutado esta historia y me reído su resto. Así somos, niños juguetones, competitivos, jos de puta.
    Un poco mas y empiezo a hacer régimen en serio para entrar en esas lides, si de eso se trata de emociones fuertes, porque eso son, si esa carrera de titanes en silencio, sin siquiera declara que se anda en esas, es como si buscáramos con quien competir de cualquier cosa, por el solo placer del juego e idealmente de la victoria.
    Bieeeen Milllaaa por haber ganado, recién operado, con tus 50 y tantos años .. o son menos ? Artrósis? cuidado, que un poco mas y te producis otros achaques mas para tus argumentos de la disputa post carrera.
    Buena, has animado este espacio y eso es fiesta. Salud.

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  3. Anónimo11:27 p.m.

    Basta Bunster !! tengo 49 años, a solo días de cumplir la cincuentena...por supuesto no voy a celebrar...nadie puede estar celebrando acercarse un poco más a la muerte...claro ! a menos que se crea en que la verdadera vida está después de la muerte física....
    Jorge Milla

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  4. Veo que la victoria por nariz al anciano de 65, de este niño de menos de 50, decae mucho en mérito. Pero igual, pareciera que la competencia nos pone la emoción en estado tal de excitación, que la vida adquiere sentido en el presente de forma total.
    Celebremos igual esos 50 años de vida intensa, de vida bien vivida, y rindamosle un homenaje a los cerros que parece que nos conectan quizás más que muchas actividades en el presente del vivir, que es en definitiva donde se vive la vida.
    Salud amigo !

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