lunes, 7 de diciembre de 2009

A los acantilados de la Ermita

Ayer domingo, zona de sándwich, fuimos solo 3: Pancho, la Carmen Gloria y yo (Gabriel).
Había harta gente predisponiéndose a subir, cosa que nos llamó la atención.

Nos subimos los 3 al auto de Pancho y nos topamos con detención por arreglos en la ruta, cerca de la Ermita misma. Están arreglando el camino, en esta época del año, cosa que nos pareció buena cosa, independiente de las molestias de tener que esperar a la ida y a la vuelta, hasta que los banderilleros dieran el paso.

Caminamos cuesta arriba por la misma calle, al punto que la Carmen Gloria dijo que parecíamos camino a la procesión del Lo Vásquez o algo así.
A la altura de los álamos o el esterito, cruzando la calle y a la derecha, atravesamos el cerco, justo donde dice "No Entrar" y nos metimos al bosque por una huella menor.
Llegamos a la calle esa que llega a los álamos y seguimos hasta dar con ellos.

Ahí nos encaramamos a mata caballos, pues el sendero es escaso, siendo esta una ruta poco transitada. Es una buena ruta, hermosa y más bien corta, pero los pesados del sector, esos que viven justo al frente de los pacos, al otro lado del camino, y que parece que están habilitando el terreno para entrenamientos de cursos de coaching, sus malas pulgas han desbaratado estas opciones de rutas.

Llegamos más temprano que tarde a la playa esa donde siempre hacemos nuestro descanso de cumbre, en una ruta llena de flores, que fotografiamos una y otra vez y de las que dejamos varios recuerdos. La mejor foto creo yo, es una donde aparece la Carmen Gloria, entre medio de un verdadero jardín de flores.

Mientras subíamos, decidimos hacer una ruta de descenso exploradora, tirándonos un poco más a la izquierda de la cumbre, buscando el surco principal de las bajadas del agua, pues desde arriba se veía el socavón que había dejado en la tremenda crecida de este invierno.

Ya en el descenso, nos topamos con una primera parte, con algunas dificultades, pero pronto dimos con el socavón, que lavó el cerro de vegetación, de rocas, ampliando el cauce en una magnitud notable.

No nos topamos con ninguna dificultad mayor, salvo el tener que ir en presencia completa, como le comenté a la Carmen Gloria, pues una distracción y una torcedura de tobillos o contractura a lo Rebeca, nos podian afectar el placer del paseo.

Día semi nublado, brisa fresca, nos regaló un deleitoso paseo, en buena compañía.

A la bajada, en la Ermita muchos autos, mucha bicicleta que llega hasta ahí a arrancar cerro arriba hacia Farellones, probablemente producto de la motivación del evento ciclístico del fin de semana anterior, donde el chorro de ciclistas fue fenomenal.



2 comentarios:

  1. Anónimo8:19 p.m.

    Lindo paseo hicieron!
    Concuerdo con Gabriel que la mejor foto es aquella en que Carmen Gloria luce rodeada de flores pequeñas, cual flor madre!!

    Cariños,
    César

    ResponderEliminar
  2. Que bueno que aún queda primavera, para la próxima espero acompañarlos y que aún queden flores como esas. Preciosa las fotos

    Saludos

    ResponderEliminar