miércoles, 27 de enero de 2010

Paseo a la Hermita con Pancho


Cielo y tierra se cruzaron chocando de frente con fuerza sostenida durante la tarde del día martes, el golpe deja huellas y secuelas varias en muchas personas, entre ellos, nuestro querido amigo subecerro Pancho Balart.
Un choque, una caída, un accidente, un terremoto, un tsunami, un incendio...no importa ¿qué fué?, ¿cuantos?, cuando?, ¿porqué? después de unos días ya no importan los qué ni los porqueses.

Importa nuestro querido amigo Pancho, su vida, su familia, su historia, su pasiòn, sus batallas, sus triunfos, sus problemas, sus frustraciones, sus miedos. Después de largas conversaciones de sendero, ví en Pancho a un hombre positivo cien por ciento, apasionado con su trabajo, amante de su esposa y familia ... el tipo de persona correcta e intachable. Hoy esta persona, que es mi amigo de los cerros Pancho, ha quedado lesionado profundamente, parte de él se quedó atrás.



Aceptando mi petición de hacer caminata suave porque aún quedan molestias en mi pata derecha, nos dirigimos a la misma derecha de La Hermita, caminata horizontal que lleva a las pozas del río. Intento caminar al ritmo del grupo para no quedar atrás, cosa que me resulta con facilidad a la ida; no sucede lo mismo a la vuelta, que la distancia me cobra la cuenta.

La preocupación por  Pancho me mantiene mucho más atenta a sus gestos, sus palabras, su expresión. Lo encuentro este domingo más risueño, con mejor aspecto y color que el de hace una semana atrás cuando aún lo reciente del incendio lo tenía un poco aturdido. Comenzando la caminata aparece un Pancho grande muy conversador, sus comentarios como siempre se inician con dulce rigor que se explica como: "decirlo acertivamente", luego el tema  que parecía desvanecerse para pasar a otro, se transforma en una insistencia de Pancho que trasluce su enojo y rabia. ¿Pancho? ¿eres tú?...!Qué bueno que te enojas! Pensé que nunca lo hacías!.



Llegada al agüita; ansiada la hora de mojarse todo finalmente llega, exquisita sensación de golpe frío que tempera el cuerpo y tranquiliza la mente por unos instantes. Los cuatro subecerros de este domingo tuvimos encuentro directos con el agua transparente llena de guarizapos, Pancho y yo, más tolerantes al frío resistimos más tiempo en el agua, los infaltables 3 chapuzones de Gabriel y finalmente la Consuelo hizo su pasada para refrescarse y continuar caminata de vuelta.



Paseo para estar cerca de nuestro amigo Pancho, para acompañarlo en momento de dificultad, para que descanse un momento su dolor en estos cerros y en sus amigos subecerros. Para verlo y contenerlo en su fragilidad y desnudez. Un Pancho nuevo lleno de vida que se sobrepone a esta prueba tremenda que la vida le impone...gracias por confiar en nosotros, gracias por tu cariño y amistad.

!Hasta otro domingo de emocionante caminata Panchísimo!

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