domingo, 28 de marzo de 2010

Ascenso y chaquetas amarillas



Paso a buscar a la Rebeca; le regalo el jockie rojo; le queda. Está contenta.

No ha llegado nadie en la bomba. Aparecen al rato, la Consuelo con la María Elena. Celebro ver a esta mujer enamorada, que hacía tiempo no veía. Se mueve contenta y bella.
Poco más tarde aparece Pancho.



La María Elena ya había propuesto una ruta por mail; tomamos esa. Base hacia el Alto del Naranjo y luego tomando la primera canaleta aguas arriba. Voy último en la fila, cámara al cinto y los contraluces con el sol hacia Farellones, me inducen a sacar las primeras fotos.

Nos detenemos en el estero y tenemos un primer diálogo de un tema que nos ocupará algún tramo de la ruta: las relaciones de pareja. Son difíciles y varios coinciden que las separaciones abundan más que nunca. Necesitamos estudiar más el tema, tener más distinciones y hacer algunos desarrollos personales y de pareja, serán las recetas más socorridas.



La pareja ha cambiado. Dejó de ser lo que era antes y se ha transformado en algo más equitativo, más una relación entre iguales. Pero los hombres aun no se bajan de los viejos paradigmas de ser el proveedor y desde ese rol y la autoridad que confiere, exigir cierta sumisión. No, ahora la mujer es tan proveedora como el hombre y no acepta un rol pasivo, dócil.

Y hacer doble clic, digo, a lo que es esa materia de lo que nos conecta a hombres y mujeres. Distinguimos el apego, del amor romántico, que estamos llamando el de la cocaína o estado alterado de conciencia y finalmente, la atracción sexual, pura y simple, con toda su potencia.
Hay que escuchar a la Helen Fischer, link que está en la entrada anterior.



Nos detenemos un instante a ver la cascada a la derecha de nuestra ruta. Trato de ver que cambios ha habido en su estructura, producto del terremoto.

Nos detenemos arriba, al empalmar con el sendero que nos llevará al estero de Vallecito. Comemos naranjas de Pancho y maní sin sal de la Rebeca.
Está lleno de chaquetas amarillas; muchas. Nos vamos y abajo en el pozón, casi hay más chaquetas amarillas que en el descanso anterior. Agito mi gorro sin parar para espantarlas. Nos vamos; nadie se baña.



María Elena recaba en la parada, en la posición del cuerpo de la Rebeca y nos llama la atención de cuanto ha cambiado desde que la conocemos. Pancho se pone a su lado e imita la postura. Todos la imitamos y nos sacamos una foto.

Empalmamos con la bajada a Vallecito y retornamos ya por la ruta de ascenso al Alto del Naranjo, cruzándonos con la gente que a esa hora subía.



Mis pies aun se recienten con el ejercicio, así que llegué no en un ay, pero por ahí.
Nos subimos al agradable auto de Pancho y yo manejando bajamos los 5 en animada conversación con una buena música de fondo.

No hay mejor ejercicio y convivencia de domingo en la mañana, que subir cerros. No hay dudas.

2 comentarios:

  1. !Bravo! !Bravo por el new look del blog!!

    Nos vemos mucho mejor rodeados de ese paisaje cordillerano maravilloso.

    Estuvo muy buena la subida, grato encuentro de amigos,me recuerdan mi renacimiento en los cerros, creo que todos hemos renacido subiendo cerros.

    Gracias amigos por esto.

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  2. SE VE QUE EL PASEO - CONVERSA INCLUIDA - ESTUVO EXCELENTE. EL TEMA ME TOCABA MUY DE CERCA, FIJENSE. QUE PENA NO HABER PODIDO ACOMPAÑARLOS PERO ANDABA DE VIAJE. NOS VEMOS

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