lunes, 12 de abril de 2010

Terremoto en el cerro

Grato encuentro tuvimos hoy domingo en la Terpel: apareció la Anita e Ignacio, la Consuelo, Andrés, la Carmen Gloria, Gabriel, y en último momento la Marcela Molina que venció el sueño, se subió al volante y en unos pocos minutos estaba con nosotros. !Gran impulso nos juntó esta mañana!

El día anterior habíamos recibido la lamentable noticia de la muerte de la mamá de Pancho Balart y quisimos acompañarlo a él y su familia a la misa pasado el mediodía, por lo que hacemos una subida corta hasta la canaleta. Además de esta triste noticia, de a poco nos vamos enterando de otras rupturas, grietas y trizaduras que miembros de este grupo han vívido post terremoto, algo así como lo declara la Consuelo; "corazones de adobe" que sucumben a las catástrofes  de naturaleza sentimental. Fuerte el terremoto de tierra, más fuerte el maremoto de agua...profundo el terremoto de corazones rotos.



Pero no todo es triste después del terremoto, también hay quienes cuentan de testimonios que hablan de parejas que se reencuentran, de padres que mejoran la comunicación con los hijos, de familias que establecen amistad con sus vecinos, mucha gente de este pueblo chileno que se junta para ayudarse y recomenzar su vida de nuevo.

A poco andar, el calor nos da sed y la sed nos hace parar en repetidas oportunidades para recuperar aliento y ponerse al día de tantas historias pasadas vividas y otros cuentos y anécdotas que nunca faltan, la conversación de negocios entre las mujeres aparece constantemente, las emprendedoras que inventan y se reinventan en estos tiempos difíciles es un tema que a los hombres les impacta comenta Gabriel ante el grupo mayoritario de mujeres que acompaña.



La hora de "colación" llega en la parada en el bosque de la canaleta no sólo para los hambrient@s subecerros sino que también para las miles de chaquetas amarillas que nos quieren asustar con zumbidos molestos y sabotean nuestro preciado picnic de  naranjas, galletas, pasas y sándwich de palta que compartimos con ellas sin alternativa.



Sonidos de agüita de la canaleta, paisaje de cumbres que nos rodean, aguilucho ofrece show de planeo dando clases gratuitas de optimización de energía nos sorprende en el empinado camino. Huellas de movimiento de tierras y derrumbes nos hacen desconocer la ruta por momentos. Una vez más siento la certeza de que la naturaleza enseña, la naturaleza habla y se enfurece aveces, a la naturaleza hay que cuidarla y amarla. Nosotros somos parte de la naturaleza.

La bajada nos apura el paso, Andrés que mantiene un ritmo envidiable, ha subido al alto del naranjo y ya abajo nos espera en el auto desde hace un buen rato para llegar a tiempo a la despedida de la señora Antonieta (mamá de Pancho).



La naturaleza hoy fue amable con nosotros y muchos más que vinieron al cerro a conectarse y compartir como hermanos del milagro de la vida.

2 comentarios:

  1. Buena Rebeca; que notable ver otra mirada, profunda, sensible, atreverse a desplegar su mirada en este espacio público y dejar así un registro del alma diría yo, de la experiencia que es para nosotros subir los cerros.
    Comparto todo lo que dices, me muestras cosas desde ora perspectiva, en definitiva enriqueces mi mirada de ese día de ayer, que fue tb para mi, maravilloso.

    ResponderEliminar
  2. Esa pequeña aventurera es mi hija!!! Ama subir el Cerro con el papá y la Auki. Todos los días antes de levantarse juega a hacer "carpa" en nuestra cama. entonces le pregunto ¿donde estás Agus? - En el Cerro con el Papá responde. Es muy feliz en la naturaleza!!! Somos muy felices en la naturaleza. Siempre doy gracias a Dios por darnos la posibilidad de disfrutar de ella. Antes subíamos los 4, ahora con 7 meses de embarazo no puedo pero valoro mucho que Agus y su papá tengan un minuto 100% para ellos. En un tiempo más subiremos los 5! :)

    >> Gaps!

    ResponderEliminar