domingo, 30 de mayo de 2010

Primera subida con nieve del 2010

Domingo, después de un viernes feriado con subida de cerro. Solo llegan Paulina y Pancho, aparte de Gabriel, que escribe.

Camino a la Terpel, llueve de a ratos, una lluvia tenue. Los cerros están nevados, después de recientes lluvias, pero la posibilidad de que el día abra, cosa que pasó, por lo menos a mi, me sacó de mi casa temprano.


No habría podido tolerar estar ese domingo en la casa viendo un día soleado.

Llega después de mi, Paulina, Al poco rato Pancho. Vamos a nuestra consabida Ermita, que además nos surte de unas exquisitas empanadas, de don Gabriel.

Está todo nevado, por lo que navegar por entre los arbustos, dejará por el puro roce de las hojas nevadas u mojadas, estilando a más de uno. Por ello, optamos por la caminata hacia el interior del valle, por la misma calle.


Llegamos al río, estero, y logramos pasarlo pisando las piedras a través de las aguas. Y arrancamos por esa ruta que llega a las torres de alta tensión y más allá, al mismo Cajón del Maipo. El suelo estaba nevado; todo estaba nevado.

Llegamos a un recodo del camino, donde por la hora decidimos declararlo nuestro punto de retorno. Ahí la Paulina se revolcó en la nieva, en alguna reminiscencia de su niñez.


Cruzamos el río de vuelta, con algún temor de terminar de guata en el agua, en un día tan frío. No pasó, todos salvamos impecable la situación.

Al otro lado del río decidimos descansar y deleitarnos del paisaje, el ruido del agua del río, el colorido, todo.


Pero la conversación se torno significativa y memorable, de esas que no pueden reproducirse aquí, por las aperturas de los contertulios. Un bello momento, como dije antes, memorable.

Seguimos caminando, sorprendidos de como ese sol radiante, ya había derretido buena parte de la nieve que antes habíamos pisado y veíamos en los potreros de las quebradas vecinas.



Un hermoso día, inolvidable.

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