lunes, 5 de agosto de 2013

Meditación en la cumbre de Las Varas

Amaneció nublado y frío, pero el día podía evolucionar en cualquier sentido, incluso a lluvia. Pero evolucionó a abrirse, con un horizonte cargado pal norte, totalmente despejado.

Aparece sorpresivamente Arturo Kutscher y su hija Alejandra, estudiante de segundo año de medicina. Juntos despertamos a Pancho que dormía en su auto.
Luego llegan la Clara y la Antonia con la Marisol, las psicólogas. La Antonia trae a un amigo, Alvaro Hermosilla, que viene por primera vez.
Conmigo, fuimos ocho.
Pancho, Clara, Marisol, Gabriel, Antonia, Alejandra y Arturo
Pancho propuso ir pal lado del Alto del Naranjo, hacia la derecha. Las mujeres desviaron el objetivo hacia Las Varas.
Llegamos y la señora que cobra aun no llegaba. Nos cobraría a la vuelta, luca por persona; regateos nuestros mediante.

Pancho, Arturo, Alejandra y Clara
Arrancamos hacia la izquierda y antes del tranque, Pancho propone tomar la calle que iba pal otro lado.
Nos dirigiremos a la cumbre habitual en animada conversa y en general buena fila india.

fila india
Recuerdo haber conversado con Marisol de cursos a los que va ella, en algo Ready, acerca de cultura latinoamericana, Jung y otras cosas, y yo le hablaba de lo que había aprendido de Salvador Dalí motivado por el curso de Introducción al Arte de Coursera.

Arturo, Pancho, Antonia, Marisol, Gabriel, Alejandra y Clara
Mínimo descanso en la canaleta y seguimos rápidamente a la cumbre más cercana. Algunos, querían ir más lejos.

Al llegar a la cumbre, nos pusimos del lado de los cerros y a pedido de la Antonia dirigí un ejercicio de meditación (segunda vez que lo hacemos ahí), que fue bien valorado.

en primer plano, Alvaro Hermosilla
Comimos naranjas y manzanas, aparte de probar el menjunje de Pancho (mezcla de Coca-cola con otras yerbas), muy rico.

Salió a colación el grupo ProVida de Brasil, de desarrollo personal donde se imparten también técnicas de meditación.

Antonia y Alvaro, Arturo y Alejandra, Marisol, Pancho y la Clara
Al bajar seguimos derecho y pasamos por el tranque, para que los que nunca habían venido por estos lados, lo conocieran.
Poca agua, vía cruzis, que termina en una cruz con asientos en un pequeño monte del otro lado del tranque.
Se nota que hace tiempo que hay poca agua, pues la vegetación de los costados se ha extendido hacia abajo por los bordes.

bajando
Fue un buen día, que empezó más bien frío y terminó casi caluroso. Un buen grupo con varias instancias de risas a carcajadas, aparte de la buena conversa. La meditación en la cumbre empieza a ser una incorporación que le da a la experiencia un toque interesante.

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