lunes, 6 de abril de 2015

A las caballerizas el último domingo de marzo

Nos reunimos en la ex-Terpel: Víctor, la Isabel, la Ane Marie,  Pancho que curiosamente llegó medio atrasado y yo, Eugenio.

Por sugerencia de Víctor partimos a las caballerizas dejando los autos en el Líder como de costumbre, nos fuimos los cinco en el auto de Pancho, manejando yo.

Las recientes lluvias aunque fueron pocas, habían ablandado un poco el terreno, limpiado las hojas de los arbustos y eliminado lo polvoriento de los senderos.

Anne Marie, Víctor, Mikie y Soledad
Estacionamos donde siempre, habían varios autos que supusimos serían de equitadores tempraneros.
Decidimos subir contra el sentido habitual, de manera que la bajada sería por el camino mas suave y la subida por las curvas mas empinadas. En una de las paradas a recuperar el aliento nos alcanzó una caminante solitaria a la que invitamos a sumarse a nuestro grupo, su nombre: Soledad Tagle, conversando resultó conocida de algunos del grupo, ella es médico pediatra y profesora de medicina de la UDP.

Isabel y Eugenio
El sendero estaba muy agradable, empezaba a hacer un poco de calor sin embargo el suelo húmedo ayudaba a que fuera más soportable.

Seguimos conversando de varios temas, entre otros de los últimos escándalos de financiamiento de la política por parte de empresas que han salido a la luz pública. Nos topamos con algunos grupos de ciclistas, unos en el mismo sentido que nosotros, otros que venían bajando mientras subíamos.

la Isaabel y Soledad
Cerca del faldeo donde hemos hecho danzas "paneuritmia" con Ane Marie, nos encontramos con otro caminante solo, era Mikie, del grupo que, después supimos, comanda la Soledad Tagle. Se nos unió entusiasta así que seguimos hasta la gruta de la Virgen donde está la mesa de pic nic. Se notaba que habían arreglado los cercos y palos de esa área. Mikie se dedica a temas gráficos, nos contó que en alguna época se dedicó a la fotografía y ahora derivó en rubros afines.

la Isabel y la Soledad
Compartimos los tradicionales tentempié de cada uno y emprendimos el regreso pasando por el quillay grande donde nos detuvimos un momento a la sombra, antes de seguir bajando.

Un paseo muy agradable, con clima rico y terreno poco polvoriento gracias a la poca agua que cayó hace unos días.

Los caminantes que integramos se mostraron interesados en sumarse a nuevas caminatas así que les pedimos los e-mails.

(Texto de Eugenio Lagos)

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