lunes, 4 de abril de 2016

Perdidos en el Huinganal

Ayer llegué al punto de encuentro y solo estaba Pancho, durmiendo, o dormitando.
Al bajarme vi que llegaban Eugenio y la Isabel. Después llegó Víctor y luego Dirk.
Y nos fuimos pal lado de las caballerizas, también llamado el Huinganal.
Dejamos la mayoría de los autos en el Líder y seguimos en la Van de Víctor.

mapas en la ruta
Pancho quería innovar; estaba empecinado. Y entramos, estero arriba, por una puerta cerrada, que decía No Entrar. Qué tal ?
Era un sendero estrecho entre matorrales y arbustos grandes. Era una bonita ruta.

Eugenio, Víctor, Dirk, Gabriel y Pancho
En una bifurcación optamos hacia la derecha y tomamos rumbo hacia el cerro de los ciclistas. Nos cruzaríamos con muchos ciclistas ese día. Tipos algunos que pasan soplados cerro abajo y los seguimos con la mirada, esperando quizás el momento que se saquen la cresta, cosa que nunca ocurrió.

la Isabel y Dirk punteando
Partimos con un día nuboso, de nubes bajas. Pero al llegar a destino se nos abrió con un hermoso cielo azul y un sol tibio, que calentaba exquisitamente. Se nota que ya entramos a otra temporada y en verano se fue.
A media mañana, avanzando mucho hacia el este, volvió a nublarse, con niebla de esa que se arrastra por las lomas de los cerros.
En una detención volvimos a sacar nuestros abrigos, chalecos y polars, pues el frío pegaba.

Isabel y Eugenio
Nos topamos en un punto con una araña pollito que justo intentaba cruzar la ruta por la que íbamos, y nos confrontó con sus patas delanteras elevadas amenazántemente.
Le sacamos varias fotos y la tocamos con una rama de pasto a ver como reaccionaba.
Mas adelante vimos otra araña más grande, que no había alcanzado a cruzar el sendero y un ciclista la había partido en dos.

sacándose los pinchos
Nos cruzamos con un grupo de a caballo, gente mayor relajada guatoncita bien vestida. La dama que iba me preguntó, que es de tu hermano Jorge y la Consuelo ? Me sorprendió y después discutíamos con Víctor si era o no la señora de Agustín Edwards, que sabemos tiene unas caballerizas por ahí.

ascenso en fila india
Llegamos al punto de retorno, que era un cruce con letreros y asiento de madera, bien hecho. Nos sentamos, descansamos y comimos.
Por ahí en la conversación salió nuevamente la Natalia Valdebenito, de la que aprovecho de dejar un link.
Se conversa harto, la verdad, en este grupo. Y los temas quedan en el olvido. Solo que el grupo se afiata, se cohesiona. Buena cosa.

de que ríen de buena gana estos gallos ?
Avanzábamos medio plano y empezaron a parecer casas al lado; obras civiles de poblaciones de buenas casas en construcción.
Dónde estábamos ? Perdidos, sin duda.
En un punto Dirk y Víctor arremeten cerro arriba y yo pienso, no, no es por ahí y le digo a Pancho, voy a ir a mirar para allá y tomo otro rumbo. Y me separo del grupo.

a pesar de tanta señalética, nos perdimos
Después de más rato del esperable, llego a la autopista de ciclistas y les pregunto, pues me responde a todo dar bajando, que efectivamente en la dirección que llevaban estaba la salida donde comienza en camino de tierra. Lejos de donde dejamos los autos.
Yo sigo transversal, otro buen tramo y llego finalmente al camino, pero entre este y yo se interpone una reja alta, con alambre púas arriba, dura, de muy buena calidad; cara.
A esa altura empiezo a buscar pasada hacia abajo y no la encuentro. Estoy atrapado al interior de una propiedad privada bien guardada. Me asusto un poco, especialmente cuando me acero a una casa de donde salen los perros ladrando.

Dirk y la Isabel
Rodeo esa casa y finalmente llego justamente donde comienza el camino de tierra, lejos de los autos, Llamo a Pancho y ellos siguen andando. Son las 2 de la tarde. Aviso a la casa que llegaré tarde.
Un buen rato después, viene la Van de Víctor con todo el grupo adentro.
Me recogen y a casa.

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