domingo, 23 de julio de 2017

A las Varas antes de que llueva

Había pronósticos de lluvia para este día, aunque localizada más bien en la tarde.
Día nublado, más bien frío.

Llegan Víctor, Pancho, Francisco y la Anne Marie, y yo, Gabriel.
Sentados todos adentro de mi auto, por el frío, decidimos ir a las Varas, por la posibilidad de lluvias.

Francisco, Anne Marie, Pancho y Victor
Nos vamos en el auto de Víctor. Llegamos y pagamos y hacemos el circuito más clásico hasta la canaleta.

en la canaleta
Nada de nieve quedaba de lo que vimos el fin de semana anterior. Se veía nieve, al frente, en los costados del Pochoco, a la altura de su cumbre y más abajo también. Pero como manchones en las zonas sombreadas del cerro.

Pancho y Víctor
La conversación animada como siempre. El tranque con bastante poca agua.

Invitamos a Pancho a ir en la delantera, porque sabemos que cuando va ahí, emerge su mejor versión escaladora; de hecho, de repente, se aleja hacia adelante.

Pancho
En un momento, en una breve detención por algo que conversábamos, vimos un zorro que iba poco más abajo. Nos pareció bello y colorido.
Detrás, lejos eso si, aullaban unos perros, que temí iban tras él.

Llegamos a la canaleta, donde estaba el dueño de los perros que escuchábamos, a los cuales llamaba con gritos y una corneta. Francisco se instaló a conversar con él. Estaba unos pasos más arriba.

descenso
Comí una mandarina de la Anne Marie y una naranja de Pancho. Aparte de frutos secos de varios, incluidas una almendras que yo llevé.

Contemplamos la cordillera, que se iba nublando más y más, con nubes cargadas de agua que iban tapando la cordillera.
Al sentarnos, nos abrigamos más, pues el frío aumentaba.
Por esta misma razón, más temprano que tarde, decidimos bajar, por la posibilidad que agarrara la lluvia.

Y de hecho, llegamos a los autos ya chispeando.

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