sábado, 8 de marzo de 2008

Subida a los tres laguitos, arriba del Tinquilco

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El lunes 25 de febrero partimos desde el Caburgua al Tinquilco para subir a los tres laguitos, nuestro panorama infaltable de todos los años. Iba con mi hija Andrea y su pareja, Raimundo, en su auto.

La ruta que orilla el Caburgua tenía un desvío a raíz de un derrumbe, con una pendiente pronunciada en un sector, que logramos escalar dificultosamente. Ese camino está malito, salvo que se tenga un auto alto y tracción.

Bueno, llegamos al Tinquilco y al parque Huerquehue. Ahí nos enteramos que la Chofa, el perro cocker de mi hija, no podría entrar al parque por reglamentación general para todos los parques nacionales de Chile. Y, no quedó otra que separarnos, partir solos con la Andrea, mientras Raimundo volvía al Caburgua a dejar a la Chofa. Una molestia.

Ah, $ 2.500 por persona los adultos chilenos y $ 4.000 por persona los extranjeros. ¿Por que esa diferencia? Contesté, que ¿querís pagar $ 4.000? No. Mira, parece que en todas partes (países), existe esta práctica segregacionista.

Y, la ruta habitual para llegar al fondo del Caburgua la están arreglando, así que no se puede pasar y tenemos que caminar desde el estacionamiento que está poco mas allá del punto de control del parque.

La cosa es que al partir nos encontramos con una señalización que nos invitaba a entrar por un sendero por dentro del bosque, llamado Ñirrico, que nos llevaría hasta nuestro destino, por la orilla del lago, prácticamente, con vistas y panoramas preciosos. Un gran descubrimiento y muy recomendable.

Al final del lago, en la entrada del camping, la Andrea se compró una bebida. Eso me permitió descubrir una piscina llena de salmones.

Y nos fuimos para arriba. Las fotos ilustran la belleza del paisaje; realmente maravilloso.

Nos topamos con bastante gente que subía y bajaba. Arriba, pasamos directo a la laguna verde, que es “el balneario”. Allá nos bañamos, descansamos, nos comimos el picnic, nos asoleamos, conversamos y disfrutamos del paisaje.

Llegó toda una familia con el papá pescador. Obvio, ni una sola picada. Le dije, “ándate a la Chica” que allá pica. Eso me pareció que hacía y yo sin ponerme los zapatos de escalar partí al poco rato a ver si participaba de la pesca … y no lo encontré.
Allá esperé un largo rato a que apareciera mi hija con Raimundo y así iniciar el retorno.

Abajo, cansados y hambrientos, entramos al Refugio Tinquilco a comernos algo. Pero, la porción de kuchen costaba $ 2.200 y las bebidas $ 1.000 … chao; nos fuimos.
Poco mas allá, una señora en un puesto vendía la misma porción de kuchen en $ 800 y la bebida en $ 700. Ahí nos instalamos.

Bueno, fue un excelente paseo, hecho con calma y desplegando las horas del día a nuestro deleite.

2 comentarios:

  1. Qué maravilla de lugar, espectacular las fotos.
    Bonito paseo Gabriel y bueno, el perro se lo perdió porqué? Porqué los nimales no entran a los parques? Encuentro rara la medida.

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  2. otra bonita experiencia ....

    me alegro que puedas disfrutar esos gratos momentos junto a la naturaleza, sin duda, un alimento necesario para que estés prendido y nos sigas aportando con tus palabras

    un abrazo



    un abrazo

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