lunes, 25 de julio de 2011

Al Manquehue eludiendo el tráfico de los esquiadores

Ya anoche llovía copiosamente en Santiago, lo mismo esta mañana de lunes. Subimos ayer domingo en la mañana el Manquehue, con un día completamente despejado e incluso algo caluroso para los días que corren.

Francisco Valdivieso y la Consuelo
Figurábamos los cuatro que subiriamos en nuestro punto de encuentro en la ex YPF de Arrayán, viendo las cantidades de autos que apresurados se dirigían a los centros de ski, que de seguro disfrutarían de uno de los mejores días de la temporada, por lo soleado y la cantidad de nieve.
Eludamos este tráfico y vamos al Manquehue, será la proposición de Pancho Balart, que el resto acogeremos.

Somos Pancho Balart, Francisco Valdivieso, Martín Wielandt, Consuelo Fuezalida, Paula Christensen y yo, Gabriel Bunster.

En perfecta fila india, en cuatro autos nos encaminamos a los Trapenses, para subir por la parte trasera del Manquehue.

saludando a la Eloisa y sus compañeras del trágico viaje de estudios
Tomamos una ruta que habíamos descubierto en una bajada anterior con Pancho y que Martín conocía muy bien. Un sendero que corre en travesía al cerro hacia el norte subiendo poco poco, hasta llegar a la parte alta de ascenso, en que uno va viendo además el lado norte de Santiago.

Voy en animada conversación con Martín, con quien nos habiamos adelantado al resto del grupo, y pasamos a saludar a la Eloisa Garreaud Sutil, en una cruz con asiento, que habían instalado en la ruta, en un pequeño montículo. Un instante de introspección y pensar en estas jóvenes que murieron en ese trágico viaje de estudios de colegio por el norte.
Mas tarde nos encontraríamos con el papá de la Eloisa que venía alegremente bajando junto a dos amigos y que tuve la suerte de conocer porque Martín lo conocía y lo saludó y presentó.

Gabriel tomando agua con un norte de Santiago con neblina
A pocos metros de la cumbre, decidimos hacer una detención mayor y esperar al resto, aprovechando la excepcional vista con asientos de roca, que esa ladera ofrecía. Llegaron y se instalaron y aprovechamos de comernos las naranjas de Pancho, que estaban esquisitas y jugosas. Vista maravillosa, brisa en el cuerpo, un grupo alegre y chacotero, propio de la influencia de Martín, fue un momento delicioso.

allá vienen Pancho, Fco., la Consuelo a la Paula
Seguimos a la cumbre, donde nos encontramos con varias personas, con las que entablamos conversación, producto de lo cual nos enteramos por Rafael Vial y unas gringas de California, que estudiaban una central de energía solar en el deseierto de Atacama, con una cobertura de unos 2.000 há. para producir 1 Gigawatt de energía, en base a espejos que se mueven en relacíón al sol cual plantas de maravilla y que concentran la luz en un punto donde se genera vapor de agua, inicio del proceso de transformación y captura energética.

ya en la cumbre del Manquehue en animada conversa
La punta del Manquehue resultó ser un lugar social y no tanto de vistas, salvo la clásica asomada a Santiago, que la verdad no es la vista que uno más anda buscando.

Ya cerca de las 12 las emprendemos hacia abajo y como vemos que nuevamente nos empezamos a separar del grupo con Martín, este decide esperar y despedirse, en particular de la Paula, cosa que sorprendentemente hace que en animada conversación y bromas, lleguemos todos juntos a los autos.

Un exquisito día y un ameno grupo para compartir.

Paula Christensen

De Buzón

1 comentario:

  1. Anónimo11:44 a.m.

    Estubimos a la misma hora en la cumbre del Manquehue y no nos encontramos.

    Un afectuoso saludo

    Francisco

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