martes, 5 de julio de 2011

Blanco Vallecito

Para mí ha sido ésta una de las subidas más lindas  de los Subecerros. Hacía frío, pero se vislumbraba un día esplendoroso, con el cielo azul desde muy temprano. Estábamos la Rebeca, la Isabel, Pancho, Gabriel y yo. Partimos en el auto de Pancho, calentitos y contentos lo más lejos  posible,  con ganas de quedarnos ahí adentro y volver. Reconocemos que nos cuesta a la Isabel y a mí levantarnos tan temprano los domingos. Pero al menos yo veo esas imágenes de Santiago desde lo alto y salto de la cama para no perderme el panorama.

Finalmente entramos por el camino hacia La Disputada y el destino fue  ir al Vallecito….desde que nos bajamos del auto, nos tocó el sendero con nieve y comenzó la amena conversa que fue variada y entretenida como siempre. Con gorros, guantes, y buenos zapatos llegamos a las partes más altas dando pasos de esos que hay que levantar las rodillas hasta más arriba de lo normal dirigidos por la Rebeca.
Por supuesto que sobre la nieve no había sendero, por lo cual nos dimos varios zigzagueos, vislumbrando siempre nuestro objetivo por allá en las alturas. Mientras subíamos  Gabriel nos ponía al día con sus útlimas visitas a charlas y blogs de cosas curiosas e interesantes. Por ejemplo, el lúcido José Luis Sampedro, un viejito español que habla del futuro; él apenas puede leer, pero habla con una fuerza y claridad fantástica.  Lo pueden ver en este video.



Por otra parte, ya nos estamos acostumbrando a “la pregunta del Domingo” aportada por Pancho, esta vez en relación a los conflictos de la educación en Chile. Arduos argumentos de si debe ser  un derecho,   un bien comprable,  si debe ser gratis, qué sistema se debe aplicar. No recuerdo bien lo que dijo, pero era una mezcla de financiamiento estatal y privado que él ya le había propuesto al Presidente Piñera hace un buen tiempo.  En todo caso sale a la luz en la conversación el economista Marcel Claude quien publica en su blog una serie de datos duros de la educación en Chile respecto de otros países.  Por decir lo menos, interesante y clarito, lo pueden ver aquí y aquí.

La verdad es que no nos paró la lengua, de tanto conversar y tanto subir y subir las rodillas para poder pisar la huella de nuestra guía y que no se nos hiciera más difícil la subida. Y así fue como a mitad de ladera nos alcanzaron los primeros rayos del sol y una alegría inmensa nos inundaba ante tan bellos paisajes de nieve y arbustos en nuestro camino.

Llegamos al vallecito, plano, blanco, limpio, rodeado de montañas, precioso. Ya estábamos con el dedo gordo del pie frío, quizá algunos con el pie entero. La verdad es que no se podía parar mucho, porque hacía frío y estábamos algunos con los pantalones mojados. Llegamos finalmente muy alto, con unos 50 cms de nieve, dando pasos como de gigantes subiendo cerros.
Con los pies empapados y el dedo gordo como en un sauna dentro de los zapatos, decidimos volver raudos nieve abajo.  Como cuando éramos niños, bajamos mucho más rápido y con una exquisita sensación de nieve suave, frío y aire puro y fresco en las narices.  Los hombres se nos adelantaron y nosotras tres en amena conversa sobre escribir blogs, sobre comunicación, educación y tantos otros temas, nos fuimos quedando atrás, bajando a nuestro ritmo. No faltaron los porrazos en la nieve, acompañados de gritos de dolor en las manos.  Llegamos abajo, al menos yo, con los pies empapados, pero con muy buena temperatura en el cuerpo y listos para volver a la casa habiendo hecho un paseo inolvidable.

Escuché frases sabias, son sabios mis amigos….puede ser la altura, la hora de la mañana, el aire puro, pero en verdad creo que son personas muy profundas y especiales que con sabiduría comparten sanamente sus dmingos en la mañana.  Lejos, pero muy lejos, el mejor panorama para comenzar o terminar la semana. 


1 comentario:

  1. Paula: Fué esquisito el paseo y ciertamente el dedo gordo de los pies nos hizo sentir la temperatura cada segundo, pero eso es un pie en la cola comparado a lo grato, bello, e inolvidable dia.

    Me encanta tu manera de escribir, se siente la felicidad que esto te produce y que comparto contigo plenamente.

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