miércoles, 17 de julio de 2013

Al Huinganal con Pancho

Venía de Santo Domingo, de haber pasado de sábado a lunes allá y pasando frente a la oficina de Pancho en Isabel La Católica, lo veo ahí sentado, en su oficina, trabajando.
Lo llamo altiro y le propongo cerro para el día siguiente, martes. Acepta.

Y llegamos solo los dos, a pesar de un mail que envié ya tarde el día anterior, del que obtuve respuestas desde Bangkok, en Tailandia (Paula Christensen), Australia (Andrés Reutter) y varios locales.

recuerdo que Jenny es la de rojo
Ya que estamos los dos solos, me dice Pancho, hagámosla suave. Bueno y nos fuimos a las caballerizas, en el Huinganal.

Dejamos mi auto en el Líder, poco más abajo por Las Condes y seguimos en el auto de Pancho; manejando él.

Tomamos el rumbo al revés, subiendo por la parte más parada, que suele ser nuestra vuelta del circuito de la herradura, que solemos hacer.

alcanzas a ver a Pancho allá adelante?
Partimos conversando, hasta que el esfuerzo del ascenso nos silenció.

Día hermoso, ni tan frío; salvo en partes de sombra, donde el sol aun no las calentaba y la humedad abundaba. Cielo completamente despejado.

Pasamos a unas muchachas, con las que conversamos algunas palabras y que más adelante iríamos casi a la par, hasta el descanso ya en la cima, que compartimos y en el que conversamos su poco.

con las chiquillas del grupo Wechupún
Antes de llegar a la cima de la que hablo, nos pasaron un grupo de como seis jóvenes, que iban a paso firme subiendo.
Nos pasaron primero cuatro que iban puntendo y cuando nos detuvimos con Pancho para dejarlos pasar, miramos para atrás y vemos que quinto viene un colorín muy parecido a Gonzalo Reutter. Y era él.
Se detuvo a conversar un buen rato con nosotros y después arrancó corriendo cerro arriba para alcanzar a su grupo. Ahí nos enteramos que estaba feliz de vuelta trabajando con su padre en Enercom desde hacía tres meses. Bien por él y mejor por el papá que anda por Australia, ahora vemos, con la tranquilidad de dejar a alguien de suma confianza cuidando el terreno.

Pancho y Gonzalo Reutter
En el descanso de cumbre nuestro (ellas siguieron para arriba), nos enteramos que pertenecían a un club andino llamado WECHUPUN (algo así como vamos a la cumbre, en Mapudungún). Nos mostraron el banderín del club (alguien podría diseñar un banderín de los Subecerros).

Clun Andino Wechupún
Comimos y conversamos. Nos conocimos un poco, reímos y nos sacamos fotos; muchas fotos, con varias máquinas. Y nos despedimos de ellas que siguieron cerro arriba.

Justo en ese momento aparece el policial que iba con el equipo de Gonzalo Reutter. Estaba sediento; le dimos un poco de agua y se aguachó con nosotros.
Anduvo con nosotros hasta las caballerizas donde lo dejamos amarrado en un lugar visible, de manera que sus dueños lo vieran al llegar a los autos. Espero que así haya sido.

las muchachas siguen su rumbo

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