Escasas nubes de altura que más hacían parecer al día como despejado. Aire tibio, primaveral. Empiezo a pensar en usar mis pantalones cortos.
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bajándonos del auto |
Siete nos encontramos en el punto de encuentro: Martín Wielandt, Anne Maríe, Pancho Balart, Pancho Bilbao, Dirk, Isabel y yo, Gabriel.
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Pancho ayudando a la Isabel |
Destino, la Ermita, dejamos ahí un auto y nos subimos todos a la camioneta Mahindra de Martín, para, pagando luca por persona (que las pagó Martín), entrar hasta el río, cruzarlo y dejar el auto estacionado al otro lado. Y de ahí, bordeando el río Covarrubias que va justo por detrás del Provincia, hacia el sur.
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Martín, Isabel, Anne Marie, Gabriel, Dirk y Pancho |
Al poco andar, unos tipos acampando. Pasamos por el medio de su campamento, mientras preparaban unas carnes para el desayuno.
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amarillo intenso |
Luego cruzamos un río, cuyo cruce tuvo algunos mínimos bemoles, por el agua que traía en esta época del año.
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cascada |
Puse el tema del perdón, un tema del que tengo un posteo a medio avanzar y el grupo nuevamente actuó como un verdadero think-tank, que me aportó varias perspectivas. El posteo, mas tarde, terminó
así.
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campamento de cumbre |
Estamos en plena primavera y con ello las flores abundan. La Anne Marie que iba delante mio, paraba a cada rato, maravillada con las flores. Les saqué un par de fotos.
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Martín genera estos espacios de carcajadas |
El sendero corre subiendo y bajando, a cierta altura del río, que se ve con sus vueltas, cascadas y posones, siendo un deleite para paseos veraniegos.
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sentados a la orilla del posón |
Llegamos a un punto, poco mas allá de donde había llegado
una vez anterior y ahí hicimos campamento de cumbre.
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fila india |
Comimos naranjas, mandarinas, frutos secos diversos. Con la Anne Marie y Dirk, terminamos sentados a la orilla del agua, en una correntada donde los pescados se veían a cada rato, en sus pesquisas de alimento y nos dimos un tiempo de meditación y conexión contemplativa de la escena que teníamos al frente. Un verdadero deleite.
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Martín |
La vuelta, que también tiene subidas y bajadas, la disfrutamos contemplando las diversas vistas, bajo una exquisita brisa y el ruido permanente de río allá abajo.
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Francisco Boilbao y media Isabel |
Llegamos al río, lo saltamos y poco más allá habían otros campistas, que preparaban un asado de cordero que nos detuvimos a admirar. Ya nos ofrecían mate y quedarnos a compartir el asado que había en abundancia para todos. Asombrados de esta generosidad chilena, nos despedimos contentos.
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casa de los que nos cobran al entrar |
Con Pancho Bilbao nos fuimos atrás en la camioneta parados, disfrutando de las vistas y el viento.
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