lunes, 13 de octubre de 2014

Florido paseo por el río Covarrubias

Escasas nubes de altura que más hacían parecer al día como despejado. Aire tibio, primaveral. Empiezo a pensar en usar mis pantalones cortos.

bajándonos del auto
Siete nos encontramos en el punto de encuentro: Martín Wielandt, Anne Maríe, Pancho Balart, Pancho Bilbao, Dirk, Isabel y yo, Gabriel.

Pancho ayudando a la Isabel
Destino, la Ermita, dejamos ahí un auto y nos subimos todos a la camioneta Mahindra de Martín, para, pagando luca por persona (que las pagó Martín), entrar hasta el río, cruzarlo y dejar el auto estacionado al otro lado. Y de ahí, bordeando el río Covarrubias que va justo por detrás del Provincia, hacia el sur.

Martín, Isabel, Anne Marie, Gabriel, Dirk y Pancho
Al poco andar, unos tipos acampando. Pasamos por el medio de su campamento, mientras preparaban unas carnes para el desayuno.

amarillo intenso
Luego cruzamos un río, cuyo cruce tuvo algunos mínimos bemoles, por el agua que traía en esta época del año.

cascada
Puse el tema del perdón, un tema del que tengo un posteo a medio avanzar y el grupo nuevamente actuó como un verdadero think-tank, que me aportó varias perspectivas. El posteo, mas tarde, terminó así.

campamento de cumbre
Estamos en plena primavera y con ello las flores abundan. La Anne Marie que iba delante mio, paraba a cada rato, maravillada con las flores. Les saqué un par de fotos.

Martín genera estos espacios de carcajadas
El sendero corre subiendo y bajando, a cierta altura del río, que se ve con sus vueltas, cascadas y posones, siendo un deleite para paseos veraniegos.

sentados a la orilla del posón
Llegamos a un punto, poco mas allá de donde había llegado una vez anterior y ahí hicimos campamento de cumbre.

fila india
Comimos naranjas, mandarinas, frutos secos diversos. Con la Anne Marie y Dirk, terminamos sentados a la orilla del agua, en una correntada donde los pescados se veían a cada rato, en sus pesquisas de alimento y nos dimos un tiempo de meditación y conexión contemplativa de la escena que teníamos al frente. Un verdadero deleite.

Martín
La vuelta, que también tiene subidas y bajadas, la disfrutamos contemplando las diversas vistas, bajo una exquisita brisa y el ruido permanente de río allá abajo.

Francisco Boilbao y media Isabel
Llegamos al río, lo saltamos y poco más allá habían otros campistas, que preparaban un asado de cordero que nos detuvimos a admirar. Ya nos ofrecían mate y quedarnos a compartir el asado que había en abundancia para todos. Asombrados de esta generosidad chilena, nos despedimos contentos.

casa de los que nos cobran al entrar
Con Pancho Bilbao nos fuimos atrás en la camioneta parados, disfrutando de las vistas y el viento.

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