martes, 9 de diciembre de 2014

Más paseos sugeridos por Fernando Saavedra

  1. Don Melchor. Camino La Ermita. Puente del Mapocho.  1+km hacia Antawaya a la derecha hay una casa de inquilino y corrales de “don Melcho” situada en una quebrada, paseo lindo, escarpado y desconocido.  Arriba, ntes de que el sendero cruce la quebrada a la sombra de un par de árboles grandes, es necesario cruzar una par de acarreos de tierra (de 30 y 10 mts) muy pendientes y peligrosos. Luego se asciende con rumbo norte por la cara del valle que mira hacia el oriente. El sendero luego gira hacia el surponiente hasta coronar en una alambrada que hay que seguir hacia el sur trepando por su lado más fácil (yo prefiero por el lado oriente). Antes de coronar en un mirador de roca muy evidente. De la alambrada,, parte hacia el poniente un sendero que, a poco andar, lleva a un lindo vallecito casi virgen con grupos de árboles y sombra  donde sentarse a descansar. No hay agua. Con don Melcho quedamos en que en los próximos días alguien aplane el sendero en los acarreos. Una vez confirmado dicho trabajo se podrá hacer el paseo sin peligro.

    Sector Farellones

  2. Blancanieves. Atravesar buena parte del pueblo de Farellones hasta el refugio (3 pisos) de la U.de Chile al lado izquierdo (norte) del camino. Antes del refugio, se baja por un desvío de tierra para dejar el auto junto a unas casitas-refugio. Una gran explanada se extiende ahí hacia el norte hasta la Quebrada de La Parva. Atravesarla en dirección nororiente. El sendero atraviesa un par de bofedales menores y baja hasta cruzar dicha quebrada y subir por el lado derecho con dirección poniente. Al coronar la nariz, en un punto que yo denomino “cruce de senderos”, tuerce hacia el norte bordeando un precipicio encima de un gran farallón donde se explotaba piedra laja. A poco andar aparece la casita de piedra que ocupaba la Blancanieves. Lo sé porque cuando la descubrí tenia 4 camarotes de 2 camas; una, de la Blancanieves y las demás, ya saben para quién. Huella de corralitos y vertiente propia. Siguiendo el sendero por la ladera hacia el nor-nororiente eventualmente se divisa y luego se alcanza el “Refugio Alemán”. Se regresa desandando el camino. Linda vista, muchas flores pequeñas. Harto ganado.

  3. Los Pinos. Algo después de “el Manzanito”, sobre el lado derecho del camino, hay un kiosko de bebidas junto a un bosque de pinos. Donde este comienza se estaciona el vehículo. Se atraviesa el bosque hasta su extremo sur, donde se pasa una alambrada y una quebradilla, para dirigirse al poniente por un sendero paralelo al de la curva 32, si bien como 100 metros más abajo, pero mucho más ameno y bonito. Topando en unos árboles el sendero se carga un poco hacia la loma a izquierda, sigue, y finalmente remata en un bosquecillo a cuya derecha hay una gran roca mirador con linda vista Desde ese punto se puede trepar la ladera hacia la izquierda (sur) para llegar a las torres grandes. También se puede seguir hacia el poniente a través del bosquecillo y, finalmente, llegar a las torres chicas.

  4. Loma del viento. Donde el sendero de la curva 32 llega al pié de las torres grandes, uno se dirige al sur por una gran explanada que termina en una barrera de piedras entre las que hay un portillo que permite seguir bajando hacia el sur. Pasado un nudo de rocas (en el sendero hay unas afloraciones de cuarzo blanco) la huella termina en una pequeña loma y unos arbolitos de sombra También se puede explorar algo hacia el poniente en dirección a un punto sobre el fundo el Toyo. antes de despeñarse sobre el rio Molina +/- a la altura del Paso de Caballos que ustedes conocen.

  5. Villa Paulina Mirador. El camino interior  de Villa Paulina culebrea hasta un patio sombreado con construcciones y un gran galpón. Ahí se deja el vehículo. Por la derecha (sur) se sube por un bosque de pinos hasta el camino que a pocos pasos cruza el estero de La Leonera. Antes del esterito se toma el sendero ascendente (señalizado) hacia el sur hasta cruzar la quebradilla y subir por el otro lado (nororiente) hasta un Mirador artificial, desde donde se puede seguir hacia el suroriente, y luego hacia el oriente por la quebrada de La Leonera (según el tiempo disponible) hasta unas paredes de roca donde me han sorprendido unos confianzudos picaflores (¿estarán todavía?). No hay sendero transitado y a veces la vegetación es un obstáculo, pero es paseo corto, hay tranquilidad, buen aire y belleza.

  6. Villa Paulina Refugio Alemán. Desde donde quedó el vehículo, dirigirse hacia el surponiente por el camino de autos hasta una curva que apunta hacia el oriente. Seguir al surponiente por el camino de vehículos abandonado que sube el cerro zigzagueando, pasa por un bosquecillo y llega a una planada que se puede ascender cruzándola a pié o adivinando la antigua huella caminera que la rodea hasta llegar a su esquina suroriente. Desde ahí se sigue la huella hacia el sur hasta el Refugio Alemán. Unos 300 mts hacia el sur está la colección más colorida que he podido conocer de lavanda andina (azul, beige, rosada y blanca). Antes de la actual alteración climática florecía en noviembre. El paseo es más largo y exigente.

  7. Loma del mirador. Unos 500 mts luego de la curva 15 (Santuario) hay sobre el lado derecho un mirador donde aterrizan los brasileiros. Dejando el auto ahí, se cruza la carretera y se sube hacia el oriente por la cresta de esa loma. La huella está muy lastimada por los biketrekers, pero sólo al comienzo. Hay que trepar hasta unos bosquecitos de grata sombre y seguir hacia arriba largamente hasta el “cruce de senderos”, para luego tomar hacia el norte hacia La Blancanieves. Paseo de unas 2 horas de trepada y una de bajada. Despejado. Linda vista.

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