lunes, 15 de diciembre de 2014

Tres al Huinganal

El día amaneció con una luz muy especial, con algunas nubes altas hacia la costa que hacían pensar que podría nublarse durante nuestra excursión.

Cuando llegué (Eugenio) ya estaba Dirk y al poco rato llegó la Jeanie, seríamos solo tres esta vez.
La Jeanie propuso ir a la ruta de la ermita y llegar hasta el fondo esta vez, sin embargo ninguno de los autos era adecuado para meterlo por ese camino, Dirk propuso el potrerito pero finalmente fuimos al Huinganal (Caballerizas).

Jeannie y Dirk
Nos encaminamos a dejar los autos en el Lider, pero estaba cerrado por huelga, así que seguimos al estacionamiento del Portal de La Dehesa y seguimos en mi auto a nuestro destino.

Había poca gente, dejamos el auto a la sombra y partimos por la huella por la que usualmente bajamos, haciendo el recorrido al revés.

Jeannie y Dirk
La conversación que había partido animada empezó a disminuir por el esfuerzo de la subida. Yo desconocí el sendero, pensaba que habíamos tomado uno diferente, sin embargo Dirk que estaba muy ubicado, me hizo notar algunos tramos que son inconfundibles, y tuve que reconocer que era yo el perdido....

La conversación se reanudó al disminuir la pendiente, Jeanie nos comentó de una charla de Rodrigo Jordán a la que asistió en la semana donde mostró con preciosas fotos los treckings mas lindos del mundo, en África, Europa, América y Asia.

flor
Después la conversa siguió con muchos temas relacionados con la psicología y en especial acerca de tomar conciencia de lo fundamental que resulta el autoconocimiento y como las culturas orientales son las que naturalmente cultivan esas disciplinas que para nosotros, educados e imbuidos en nuestra cultura occidental resultan un trabajo, muy necesario pero no libre de tropiezos e inconstancias.

Mientras subíamos nos topamos con un buen grupo de personas con números en sus poleras que bajaban el cerro corriendo mientras nosotros les dejábamos libre el paso, serían unas 30 o mas personas.

vista hacia Santiago
También conversamos harto de las experiencias de cada uno respecto al conocimiento de uno mismo, la Jeanie nos contó de la búsqueda que había animado su viaje y larga estadía en la India y de como conoció esa cultura y se empapó de una de las vertientes del Yoga (que viene de la misma raíz que la palabra yugo: unión, que en este caso se refiere a la unión de la persona, cuerpo y espíritu) Nos explicó Jeanie que el Yoga tiene en lo grueso tres grandes ramas, la primera que se enfoca en la acción (que es la que mas se conoce en occidente por las posturas y la búsqueda por alcanzar una comunicación con el espíritu a través de ellas), la segunda rama es la devocional y la tercera es la del conocimiento.

Dirk
Mientras hablábamos de todo esto - yo metí poco mi cuchara porque mas bien escuchaba lo que comentaban Dirk y la Jeanie - estaba seguro que habíamos tomado mal el sendero y que daríamos un rodeo desconocido para volver al auto, aunque Dirk insistía en que estábamos bien, en eso estábamos, los tres un poco dubitativos con la orientación y decidimos parar a descansar y repartir los respectivos menús. Dirk llevaba naranjas que reemplazaron a las que siempre lleva Pancho.

Cuando reanudamos la bajada, convencidos de que estábamos en otro sendero apareció delante de nosotros la mesa y la gruta donde tradicionalmente hacemos el pic nic, estaba siendo usada por dos ciclistas que estaban ahi por primera vez y que nos preguntaron medio angustiados cuanto faltaba para llegar abajo.

sendero
En el resto de la bajada, ya seguros de la ruta, el tema siguió por donde mismo.
La Jeanie nos habló de un libro que había leído de un autor de nombre Peter Tompkins (no el que conocemos acá) que desarrolló un método para comprobar que las plantas tienen emociones y reaccionan a tal grado en relación a ellas que son capaces de percibir un mal pensamiento.

Por su parte, Dirk nos compartió de su experiencia con la bio-danza que busca conectarse profundamente con las sensaciones y dejar de lado la cabeza.

flores
Ya  hacia el final tocamos el tema de lo esquematizada y poco auténtica que es en general la conversación, muchas veces incluso entre amigos o personas que tienen un grado de cercanía que ameritaría una comunicación mas desde el alma, se suele dar una conversación mas bien formal en que no se muestran los sentimientos.

Llegamos al auto y bajamos felices de haber tenido una caminata tan agradable, la temperatura impecable y la conversación profunda y aportadora.

(texto de Eugenio Lagos)

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