Se ha ido. Murió de un infarto la noche del domingo pasado, a las 3 de la mañana, como nos contó al grupo en la YPF, Francisco Toyos.Se fue a los 81. Mi padre se fue el año pasado a los 80 y yo le decía, apréndele a Hugo que sube cerros como una gacela a sus 80.
Hugo Ravera, el gestor de la cofradía del Pochoco, a partir de sus bastones que regalaba, siempre que la persona hubiera subido al menos 3 veces hasta la cumbre.
La verdad, yo iba en mi tercer Pochoquero, como les decimos, pues cada vez que se me gastaba mucho, él gentilmente me lo cambiaba por uno nuevo. Aunque quizás era uno viejo al que le cambiaba la punta y lo re pintaba.
Hugo fue un personaje memorable para todos los que subimos por años el Pochoco. Encontrarse con él era siempre una fiesta, por su alegría, cordialidad y buena onda. Cada vez que me encontraba con él además me contaba dos chistes; chistes que en los últimos años, yo le reclamaba.
Nunca olvidaré que una vez que yo había estado en una sesión de grof el día anterior, Hugo me contó un chiste con el que no paré de reírme desde la cumbre hasta la base del cerro. Verdaderamente pensé que los grof me dejaban medio volado.Hugo era un gran conversador; iba los domingos al Pochoco siendo este su día social, pues durante la semana subía al menos tres veces distintos cerros. Normalmente estaba detenido conversando con alguien. Todo el mundo lo conocía.
Recuerdo muchas historias y recomendaciones del escalador. Como abrocharse los zapatos, como ponerse calcetines y de que tipo. Anécdotas de subidas; accidentes, la momia del Plomo, etc.
Hugo nos hará falta. Le daba un espíritu al cerro que espero perdure en toda la gente a la que él influyó.

































