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martes, 13 de agosto de 2013

A tocar la nieve del Alto del Naranjo

Aparece Arturo con su mujer, la Coti y su gran amiga, la Loreto; llega Dirk, Eugenio y la Isabel, Pancho y yo, Gabriel. Somos nuevamente ocho.

Se ve cielo hacia la costa, que a medida que avanza la mañana se irá cerrando. La ultima etapa de la subida será con más bien gotas de agua cayendo, que lluvia propiamente tal.

Isabel, Gabriel, Coti, Arturo, Dirk (atrás), Pancho y Loreto
Nos fuimos al Alto del Naranjo con planes de rutas alternativas por ahí, pero finalmente tomamos la clásica con una buena fracción del grupo llegando al Naranjo/quillay y creo que tres, se quedaron esperándonos un poco antes.

Coti, Loreto, Gabriel, Dirk, Isabel, Eugenio, Pancho
Pagamos los $ 1.500 que se cobra y nos inscribimos uno a uno en la lista de ingreso. Arriba en la cumbre nos toparemos con un tipo bien conversador, que terminó siendo un empleado del sistema que cobra, que tiraba a hacer de guía de paseo, sin que nadie se lo pidiera y sin saber él, que varios de los presentes sabíamos más que él de todo lo que nos indicaba.

Gabriel, Coti y Dirk
Fue una subida pesada. El esfuerzo para llegar al Alto es mayor que el habitual que hacemos. Yo quedé cansadito. Cómo habrán quedado las nuevas, que debo decir, tenían al parecer bastante buen estado físico.
La Coti y la Loreto eran amigas de la época del colegio, de las Monjas Inglesas (no sabían inglés), una de ellas profesora de matemáticas y la otra parvularia.

subiendo empinadas laderas
Me sorprendió que no conocieran Khan Academy, que como herramienta de apoyo para clases de matemáticas debe ser espectacular, teniendo en cuenta que tiene ya como 1.200 videos traducidos al español (link). Les conté de los videos de la revolución francesa y guerras napoleónicas que disfrute ahí (link), etc. Un sitio a rastrojear especialmente si se es profe.

en este punto nos comimos las meriendas porque pensamos que
hasta ahí llegábamos; pero seguimos
Había gente acampando a la orilla del quillay del Alto, que no estaban, por lo que supusimos andaban en la ruta del Provincia, cosa que al representante de la empresa de cobra no le gustó mucho, pues ya empezaba a gotear y el frío, de hecho no nos permitió estar mucho rato quietos ahí; aparte de la hora, tipo 12.

vista de la ciudad y nosotros algo nublados
marido y mujer
Había nieve en el plano del Alto como se puede apreciar en la foto más abajo.

Pancho y Eugenio conversan en un descanso en la canaleta
De aquí para adelante son mis fotos. De aquí para atrás son de Arturo.

Pancho, Dirk y la Isabel
Arturo y la Coti en la recta final
vista de Santiago
llegando al quillay
la nieve presente en el Alto del Naranjo

lunes, 5 de agosto de 2013

Meditación en la cumbre de Las Varas

Amaneció nublado y frío, pero el día podía evolucionar en cualquier sentido, incluso a lluvia. Pero evolucionó a abrirse, con un horizonte cargado pal norte, totalmente despejado.

Aparece sorpresivamente Arturo Kutscher y su hija Alejandra, estudiante de segundo año de medicina. Juntos despertamos a Pancho que dormía en su auto.
Luego llegan la Clara y la Antonia con la Marisol, las psicólogas. La Antonia trae a un amigo, Alvaro Hermosilla, que viene por primera vez.
Conmigo, fuimos ocho.
Pancho, Clara, Marisol, Gabriel, Antonia, Alejandra y Arturo
Pancho propuso ir pal lado del Alto del Naranjo, hacia la derecha. Las mujeres desviaron el objetivo hacia Las Varas.
Llegamos y la señora que cobra aun no llegaba. Nos cobraría a la vuelta, luca por persona; regateos nuestros mediante.

Pancho, Arturo, Alejandra y Clara
Arrancamos hacia la izquierda y antes del tranque, Pancho propone tomar la calle que iba pal otro lado.
Nos dirigiremos a la cumbre habitual en animada conversa y en general buena fila india.

fila india
Recuerdo haber conversado con Marisol de cursos a los que va ella, en algo Ready, acerca de cultura latinoamericana, Jung y otras cosas, y yo le hablaba de lo que había aprendido de Salvador Dalí motivado por el curso de Introducción al Arte de Coursera.

Arturo, Pancho, Antonia, Marisol, Gabriel, Alejandra y Clara
Mínimo descanso en la canaleta y seguimos rápidamente a la cumbre más cercana. Algunos, querían ir más lejos.

Al llegar a la cumbre, nos pusimos del lado de los cerros y a pedido de la Antonia dirigí un ejercicio de meditación (segunda vez que lo hacemos ahí), que fue bien valorado.

en primer plano, Alvaro Hermosilla
Comimos naranjas y manzanas, aparte de probar el menjunje de Pancho (mezcla de Coca-cola con otras yerbas), muy rico.

Salió a colación el grupo ProVida de Brasil, de desarrollo personal donde se imparten también técnicas de meditación.

Antonia y Alvaro, Arturo y Alejandra, Marisol, Pancho y la Clara
Al bajar seguimos derecho y pasamos por el tranque, para que los que nunca habían venido por estos lados, lo conocieran.
Poca agua, vía cruzis, que termina en una cruz con asientos en un pequeño monte del otro lado del tranque.
Se nota que hace tiempo que hay poca agua, pues la vegetación de los costados se ha extendido hacia abajo por los bordes.

bajando
Fue un buen día, que empezó más bien frío y terminó casi caluroso. Un buen grupo con varias instancias de risas a carcajadas, aparte de la buena conversa. La meditación en la cumbre empieza a ser una incorporación que le da a la experiencia un toque interesante.

domingo, 28 de julio de 2013

Todos para ella por Las Varas

Llega la Isabel sola. Aparecen Cristián Estay y Victor Bunster, mi pariente. Dirk, llega. Pancho y yo.
Somos cinco hombres y una mujer. Está feliz la Isabel. Le encanta de tenernos a todos para ella.

un par de huasos con los que nos encontramos
Dejamos algunos autos estacionados por la vecindad y partimos en dos autos a la zona de Las Varas.
La señora que cobra venía llegando cuando ya iniciábamos la marcha. Nos abrió la puerta que arranca hacia la izquierda y quedamos de pagarle a la vuelta.

Dirk, Isabel Y Pancho al costado del tranque
tranque
Partimos refrescando la memoria de quien era quien, especialmente entre los más viejos. Tu eres quien? Pero como, si soy tu pariente ... mejor no sigo.

Un paseo por conocidos, parientes entre ellos, lo que nos hace decir, que vivimos en un pueblo demasiado chico. Aprendo cosas de parientes míos, de boca de amigos subecerros. Buena cosa.

Dirk y detrás Cristian
Pasamos por el tranque, que tenía algo de agua, un poco más del cero absoluto de otras ocasiones; pero igual, bastante poca agua presente.

Cristián y detrás Dirk
El día estaba con temperatura elevada, nublado, con nubes altas, y con viento, más de lo habitual, lo que hizo a varios pensar que se venía un frente de mal tiempo. Cosa que no pasó, pues a medida que avanzaba el día o la mañana, se fue aclarando, con incluso sol entre medio de capas muy delgadas de nubes. Un día exquisito para subir los cerros, en cuanto a clima.

Victor Bunster explicándole algo a la Isabel
Se habló de todo, incluso de Sebastían Lía, este medium chileno que envié en mi newsletter de esta semana, mostrando que hay muucho más realidad de lo que la ciencia y nuestros sentidos, nos tienen habituados. Y este medium vive en Santiago, por lo que si alguien quiere saber que piensa un ser querido ya ido de alguno de nosotros, a través de este medium se puede averiguar. Los videos que están en Google son perturbadores.

en la canaleta
inmediatamente después de la canaleta
Pancho, nuestro líder en este día, andaba con zapatos nuevos, los que aún no controla bien. Eso es lo que pensamos pues por una parte iba adelante y se nos perdió completamente, al punto que solo llegamos a volver a encontrarnos con él, en la cumbre.

la Isabel seguida por Cristián y Victor
Y después al llegar al lugar donde se pagaba, al subir los dos escalones, se tropezó y se sacó la cresta, se podría decir; sin daños mayores, por suerte.
Ojo, cuando os compréis zapatos nuevos, que al principio cuesta aprender a pararlos y no siempre manejamos los pasos al detalle, como si lo hacemos con zapatos conocidos.

domingo, 21 de julio de 2013

Pochoco nevado entero

foto enviado por José Luis Rodriguez
La noche anterior llovía en mi casa y nos llegaron señales (whatsapps) de que más arriba nevaba. La subida del día siguiente estaba cuestionada.

Al amanecer me asomé y vi una cordillera nevada hasta abajo y pedazos de cielos azul. Me vestí y partí al cerro.

Pancho y detrás Francisco, bajo la niebla
Había un taco en la ruta a la nieve que nos hizo pensar de un posible accidente, más arriba, simplemente por lo resbaloso del pavimento.
Con Pancho nos fuimos a tomar un café al local de la Terpel.

Ahí llegaron después Francisco Valdivieso, Francisco Toyos, la Consuelo y la Anne Marie; aparte de Pancho y yo, Gabriel. Seriamos seis.

empieza a aparecer el sol de costado
Hicimos el debate de que cerro subíamos, con puras opciones que eludieran el camino a Farellones. Finalmente optamos por el Pochoco, subiendo por la variante de Pancho.

Pancho y más atrás Anne Marie
Al estacionarnos, un vehículo que nos seguía quedó detenido patinando en el pavimento. Tuvimos que ir a su rescate, empujándolo para sacarlo de la berma. Así estaba la cosa, con nieve hasta los pies del Pochoco.

Pancho emergiendo del cajón de rocas
El ascenso de la primera cima fue duro y bello a la vez. No había rastros para seguir, todos tapados por la nieve y en un primer momento tuvimos sol que se fue escondiendo tras una nube que nos cubrió completamente.

Gabriel en el Mirador
Llegamos al mirador con una vista gloriosa. Sacamos muchas fotos y estiramos nuestra permanencia ahí, por la belleza del espectáculo.

Francisco. Consuelo, Toyos, Anne Marie, Pancho, en el Mirador
Un tema de conversación fue el tema de la nueva candidata, Evelyn Matthei, de la UDI. Cómo podía ser que dos mujeres fueran lo mejor que podíamos como país tener, para tan alto cargo. Qué pasa con los hombres. Una hermosa mujer pasó al lado nuestro y escuchó la conversación y dijo sonriendo, "son los tiempos que corren".
Lo que si concluimos, es que la derecha está haciendo un papelón con esto de sus candidatos, para el regocijo probablemente de la izquierda.

Gabriel, José Luis Rodríguez y Pancho
Nos encontramos con un muy querido amigo que venía de bajada, José Luis Rodriguez, el puma chico, pues nunca intentes accederlo por Google, pues todas las primeras pantallas se las come su pariente, el puma grande. Si quieres saber algo de él puedes visitar su blog, que debe tener medio parado hace rato.

José Luis y Gabriel
La subida fue cuidadosa, pues los resbalones estaban a la orden del día. Llegamos a la cumbre y de sentarnos a descansar, ninguna posibilidad. Así que el ágape fue de pie.
Naranjas de Pancho y una abundante oferta de cosas ricas de Anne Marie; frutos secos, nueces, almendras, mandarinas y chocolate.

en la cumbre del Pochoco, comiendo y disfrutando del paisaje
El descenso fue lento y como la hora había avanzado me adelanté para llegar sharp a las 2 a mi casa a almorzar. El resto bajó cuidando a las mujeres que traían un ritmo más lento.

Francisco Valdivieso
Ah, arriba, en la cumbre, de repente entró una nube más espesa y vimos aparecer un bello y enorme cóndor, escondido en la nube, que pasó a muy baja altura y muy cerca nuestro. Un increíble espectáculo.

Francisco Valdivieso y la nieve
la cumbre del Pochoco se divisa entre las nubes
foto enviada por José Luis Rodriguez
foto de José Luis Rodriguez

miércoles, 17 de julio de 2013

Al Huinganal con Pancho

Venía de Santo Domingo, de haber pasado de sábado a lunes allá y pasando frente a la oficina de Pancho en Isabel La Católica, lo veo ahí sentado, en su oficina, trabajando.
Lo llamo altiro y le propongo cerro para el día siguiente, martes. Acepta.

Y llegamos solo los dos, a pesar de un mail que envié ya tarde el día anterior, del que obtuve respuestas desde Bangkok, en Tailandia (Paula Christensen), Australia (Andrés Reutter) y varios locales.

recuerdo que Jenny es la de rojo
Ya que estamos los dos solos, me dice Pancho, hagámosla suave. Bueno y nos fuimos a las caballerizas, en el Huinganal.

Dejamos mi auto en el Líder, poco más abajo por Las Condes y seguimos en el auto de Pancho; manejando él.

Tomamos el rumbo al revés, subiendo por la parte más parada, que suele ser nuestra vuelta del circuito de la herradura, que solemos hacer.

alcanzas a ver a Pancho allá adelante?
Partimos conversando, hasta que el esfuerzo del ascenso nos silenció.

Día hermoso, ni tan frío; salvo en partes de sombra, donde el sol aun no las calentaba y la humedad abundaba. Cielo completamente despejado.

Pasamos a unas muchachas, con las que conversamos algunas palabras y que más adelante iríamos casi a la par, hasta el descanso ya en la cima, que compartimos y en el que conversamos su poco.

con las chiquillas del grupo Wechupún
Antes de llegar a la cima de la que hablo, nos pasaron un grupo de como seis jóvenes, que iban a paso firme subiendo.
Nos pasaron primero cuatro que iban puntendo y cuando nos detuvimos con Pancho para dejarlos pasar, miramos para atrás y vemos que quinto viene un colorín muy parecido a Gonzalo Reutter. Y era él.
Se detuvo a conversar un buen rato con nosotros y después arrancó corriendo cerro arriba para alcanzar a su grupo. Ahí nos enteramos que estaba feliz de vuelta trabajando con su padre en Enercom desde hacía tres meses. Bien por él y mejor por el papá que anda por Australia, ahora vemos, con la tranquilidad de dejar a alguien de suma confianza cuidando el terreno.

Pancho y Gonzalo Reutter
En el descanso de cumbre nuestro (ellas siguieron para arriba), nos enteramos que pertenecían a un club andino llamado WECHUPUN (algo así como vamos a la cumbre, en Mapudungún). Nos mostraron el banderín del club (alguien podría diseñar un banderín de los Subecerros).

Clun Andino Wechupún
Comimos y conversamos. Nos conocimos un poco, reímos y nos sacamos fotos; muchas fotos, con varias máquinas. Y nos despedimos de ellas que siguieron cerro arriba.

Justo en ese momento aparece el policial que iba con el equipo de Gonzalo Reutter. Estaba sediento; le dimos un poco de agua y se aguachó con nosotros.
Anduvo con nosotros hasta las caballerizas donde lo dejamos amarrado en un lugar visible, de manera que sus dueños lo vieran al llegar a los autos. Espero que así haya sido.

las muchachas siguen su rumbo