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lunes, 3 de noviembre de 2014

A los tubos en fin de semana largo

Llegué (Eugenio) justo a la hora al punto de encuentro con la clara posibilidad de que nadie mas apareciera, dado el fin de semana largo producto del feriado de viernes y sábado, sin embargo a los pocos minutos llegó Dirk, luego la Ane Marie y por último Víctor.

Víctor, Anne Marie y Dirk
Ya sabíamos que los próceres Gabriel y Pancho no vendrían porque iban a estar con sus familias en la playa.

Anne Marie y Dirk más atrás
Esperamos unos minutos pero ya como a las 8:50 decidimos que era hora de partir. Propuse ir a los tubos y no hubo objeciones así que partimos en mi auto que dejamos en el tradicional estacionamiento de las empanadas a esa hora semi vacío. Para Víctor era destino nuevo, no así para los demás.

dedales de oro
Partimos caminando y de inmediato se nos sumaron dos perros que nos acompañarían durante todo el trayecto.

Cruzamos el puente metálico con tablones y esa fue la primera prueba para los acompañantes perrunos que se resistían a cruzar porque veían el río abajo y se asustaron. Al vernos que seguíamos se envalentonaron y cruzaron.

los perros junto a Anne Marie, Dirk y Victor
El sendero a partir de la escalera es bien poco claro así que improvisando nos fuimos corriendo por la ladera hacia el poniente, tomando como referencia la manguera negra que baja agua desde la bocatoma, harta piedra suelta y dudas, a ratos se adelantó Dirk y en otros tramos iba yo adelante, finalmente llegamos a la bocatoma y nos quedamos recorriendo un rato y mirando el buen estado en que se encuentra todo pese a los muchos años que debe estar en desuso. Nos llamó la atención eso sí que había muy poca agua en la bocatoma misma, es decir de la canaleta parece que no recibía casi nada de agua, no como hemos visto otras veces que incluso rebalsaba.

vista del valle hacia el sur
Seguimos subiendo, no sin antes hacer algunas fotos para complementar este reporte. Llegamos al tensor, otras fotos y sacarse algo de abrigo y seguimos subiendo.

Víctor, Anne Marie y Dirk
Íbamos subiendo bastante lento, con muchas paradas a apreciar la diversidad de flores que era muy abundante, mas fotos.

Puya
El viento frío se hacía sentir bastante en las zonas mas despejadas. Paramos varias veces a apreciar el paisaje, acordándonos de las indicaciones que nos dio Fernando Saavedra el domingo pasado en el potrerito, acerca de una caminata que el describió como la mas bonita de esa zona, entre todos tratamos de reconstruir las referencias que nos dio este curioso personaje y pensamos que Francisco Toyos debe saber perfectamente como llegar. También nos detuvimos varias veces a mirar el cajón y los cerros mas lejanos, los potreros de alfalfa, el río Molina, la Ermita, los planchones de nieve del Plomo, todo se veía clarísimo por la atmósfera tan limpia, pensamos que producto del largo feriado. También comentamos lo agradable que estaba la ciudad con menos tráfico por toda la gente que arranca de Santiago apenas puede.

tras los pasos de Dirk
Seguimos subiendo y la siguiente parada fue en la antena desde donde apreciamos nuevamente otras vistas del cajón, el río abajo, las nubes altas que empezaban a formarse. De la antena seguimos caminando por un sendero muy marcado - con muchas bostas de caballo recientes lo que nos hizo pensar que ese sendero debe ser usado por arrieros - hacia la cumbre del cerro siguiente con la intención de buscar un lugar con buena vista y protegido del viento donde hacer la parada mas larga y compartir los respectivos alimentos que portábamos cada uno.

Dirk estaba preocupado por los perros que se veían bastante cansados y podrían estar deshidratados así que Víctor sacrificó una botella de agua que los canes se tragaron en pocos instantes.

los perros acompañantes
Nos detuvimos en un sector con rocas que nos sirvieron de asiento, enfocando hacia el sur poniente pero con una vista panorámica completa. Compartimos mandarinas y mango deshidratado de la Ane Marie, naranjas de Víctor, frutos secos de Dirk y también los que suelo llevar yo. Los perros se recostaron a la sombra ya hidratados se pegaron un buen descanso.

El tema de conversación giró en torno a la reformas que se están promoviendo desde el gobierno y los efectos que han tenido en el clima de inversión que a todas luces se ha deteriorado lo que se va a hacer sentir más temprano que tarde en el desempleo que ya ha estado subiendo. Comenté una carta que escribió Oscar Guillermo Garretón, ex dirigente del Mapu y hoy empresario, miembro del partido socialista que hace un crudo análisis de la situación actual.  Me dí cuenta que solo yo la había leído,

ahí está Eugenio !
Después de darle el bajo a los mangos deshidratados y demases emprendimos la bajada con algunos tropiezos por lo resbaladizo de algunos tramos, porrazos sin consecuencias.

De vuelta, en la casa de máquinas abajo, apreciamos una piscina grande llena de agua que ya no llega a través de los tubos sino que es bombeada directamente del río y luego, desde la piscina con otras bombas es distribuida quien sabe a donde.

Víctor estuvo escudriñando como mirar al interior del edificio mas grande hasta que dio con unas puertas entreabiertas desde donde se veían los antiguos transformadores de la época en que se generaba electricidad con esas instalaciones, que calculamos serían del año 30 o 40.

bellas flores
Volvimos al auto, el estacionamiento estaba lleno de autos y camionetas de ciclistas y muchos de ellos a esa hora estaban comiéndose una buena empanada.

Agradable caminata, lindo día,  temperatura templada, se echaron de menos a varios integrantes habituales que esperamos ver el próximo domingo.

(texto de Eugenio Lagos)

lunes, 27 de octubre de 2014

Once al potrerito !

Llegué temprano al punto de encuentro (Eugenio) y ya estaba Jeanie esperando en su auto, al minuto llegó Gabriel con una nueva integrante, Maribel Valdivieso y luego Cristián Estay, Víctor, Pancho, la Isabel, Dirk, José y cuando pensábamos que seríamos diez, apareció la Paula Christensen.

Gabriel, Jeanie, Pancho, Maribel, Dirk, Cristian, José, Isabel, Eugenio
Se barajaron varias alternativas de rutas, la Jeanie propuso un lugar donde pudiéramos apreciar hartas flores, salió entonces repetir el Huinganal, o el Manquehue, al fin ganó el Potrerito. Y para allá partimos seis en la van de Víctor y cinco el Jeep de José.

flor de primavera
En el camino de tierra hacia la Disputada habían trabajos y bastante tráfico debido a la actividad minera.

José, Jeanie y Maribel
Nos estacionamos donde siempre, en un sector del camino que se ensancha bastante, al lado de un Suzuki chico (de Fernando Saavedra).

llegando al Potrerito
Comenzamos la caminata con agradable temperatura, mucho mas baja que los últimos días que fueron de calores propios de pleno verano.

Pancho adelante, Isabel, Víctor y Eugenio
En los primeros metros se veían muchas flores, calceolarias, tropaelum, algunas añañucas mas arriba y muchas otras que no se como se llaman. Varios arbustos también estaban en plena floración, unos mas discretos, otros mas vistosos.

amarillo intenso
Llegamos a la roca donde tradicionalmente hacemos una primera parada y nos reagrupamos ya que en la subida algunos se habían dispersado un poco.

está buena la conversa, en la roca, en el descanso
vista de más lejos
Desde ese punto es posible seguir hacia las rocas o subir por el lado izquierdo, decidimos ir por la izquierda.

panorámica
El aire está impecable, sin embargo apreciamos una bruma que viene desde el nor-oriente y que atribuimos a las faenas de la empresa minera de la Disputada.
Se distinguen con toda claridad Farellones y El Colorado, no queda ni una gota de nieve en el cono, solo en cerros mucho más altos van quedando algunas manchas blancas.

Jeanie e Isabel
Gabriel
La Paula verifica en su celular que estamos a poco mas de 2.000 msnm, en la cumbre llegaríamos a 2.111 m. (Farellones está a 2.340 m) ahí paramos a compartir las naranjas, frutos secos y buena conversa como siempre.

al frente Maribel Valdivieso
Dirk nos propone hacer una relajación, para lo que nos tendemos en el suelo y, dirigidos por él hacemos una exquisita relajación....Pancho echó de menos una presa que no fué mencionada por Dirk y que, en consecuencia no relajó....

de espaldas, respirando por la guata
Dirk dando las instrucciones de la respiración
Entremedio de la conversación sentimos una voz, y hacia el oriente alcanzamos a distinguir a una persona caminando sola y...cantando a voz en cuello tangos y boleros. Parece que a éste lo mandaron a cantar a la punta del cerro dijimos....

Fernando Saavedra, que terminó siendo pariente de Gabriel,
que lo observa
El cantante-caminante se nos acercó y resultó ser un eximio conocedor de los cerros circundantes, su nombre Fernando Saavedra, 83 años, muy alto y con pinta de deportista, flaco, con buenos bototos de cerro, y toda la indumentaria ad hoc.

Fernando Saavedra, conversa con el grupo
Le peguntamos por que andaba solo, yo nunca ando solo, nos contestó, me acompaña "el pulento".
Conversamos un buen rato con él, es una persona culta y nos da varios datos de paseos cercanos que nos recomienda muy entusiasta, algunos cerca de La Ermita, otros por el río Molina, en fin, es un entendido en cerros pues nos describe con precisión los senderos y sus características. Quedamos entusiasmados de hacer alguno en los próximos encuentros.

en el Potrerito (foto de la Maribel)
Se despide y parte otra vez cantando hacia abajo. Cuando empezamos a bajar, poco rato después nos lo volvemos a topar y Gabriel conversa otro poco con él, hasta le encontró parentesco. El Suzuki blanco estacionado abajo es su auto.

que buena foto de la Paula !
Llegamos a los autos y enfilamos de regreso, son varios kilómetros, nuevamente nos detenemos por los trabajos en el camino, esta vez ya habían pasado la aplanadora y estaba mejor que cuando subimos. Mucho cilista bajando rápido, comentamos lo peligroso que no sea más ancho el camino.

piso del Potrerito
Llegamos a los autos estacionados cerca de la ex Terpel y nos despedimos con el gusto de haber compartido una caminata entretenida, con un día primaveral muy agradable y de habernos encontrado entre buenos y queridos amigos.

(Texto de Eugenio Lagos)

domingo, 19 de octubre de 2014

Con visitas notables al Huinganal

Día despejado después de un día cerrado, en que en la tarde hasta gotas cayeron. Excelente para salir a caminar a los cerros alrededor de Santiago, que están en todo su esplendor primaveral.

Isabel, Pancho, Consuelo, María Elena, Gabriel y Jeannie
Oh sorpresa, llegan dos viejas amigas, socias fundadoras de este colectivo subecerros, la Jeannie y la María Elena.
Además llegan Pancho, la Isabel, la Consuelo. Víctor Bunster y yo, Gabriel.

ves lo florido de los cerros ?
La Jeannie pide hacerlo fácil, pues retoma desde hace tiempo esto de los cerros. Partimos a las caballerizas, al Huinganal.
Dejamos buena parte de los autos en el estacionamiento del Líder, poco más abajo y nos vamos en el nuevo auto de Pancho y en el de la Consuelo.

Pancho, sentado Víctor, Isabel, Jeannie, Consuelo y Gabriel
Camino en auto, nos topamos con miles de ciclistas, caminos cortados (que pudimos pasar), hasta carabineros. Habría una carrera que pasaría en su último tramo, por donde nosotros subimos. Al final nunca los vimos, salvo oir a lo lejos algo de altoparlantes animando la cueca.

a la sombra del quillay
Me entero, por Víctor que la nuez moscada era santo remedio para las alergias primaverales (link). No lo sabía.

Subimos por el lado o la ruta más de la izquierda, por donde mismo pasarían los ciclistas, con motos que revisaban el terreno o daban instrucciones a las personas ubicadas en la ruta para apoyar la carrera.
Poco más allá, tomamos la ruta de ascenso, dejando la zona de la carrera.

en fila india, en la bajada
Conversas privadas, significativas algunas de ellas, fueron el ingrediente de este día, al menos para mi.
Descansamos en el quillay que ofrece una excelente sombra, observando a las vacas y terneros que disfrutaban del estupendo pasto ahora disponible, plagado de flores. Hinchadas o embarazadas, nos parecieron las vacas.

Llegamos a nuestro lugar de cumbre, que incluye mesa y gruta. Esta vez quedé sentado de espaldas al valle, de frente a estos cuatro:

Pancho, Isabel, Jeannie y Victor
Hablábamos en ese momento, creo, sobre como a cada uno le había impactado lo del cura O'Reilly. Tremendo. La mayoría de los presentes va a misa, salvo yo y otra. Les duele y les preocupa. Pero lo peor es esta como ceguera de la superioridad institucional y en algunos casos, la sabida protección de los bandidos. Inaceptable. Incluso algunas enojos más fuertes por ello.

Pancho y la Jeannie
Comimos ricas naranjas, maní y pasas, mandarinas y un par de envasados nutritivos.

María Elena en la puerta que le gsutó
De vuelta seguimos la vuelta al cerro y bajamos por la parte empinada. La María Elena adelante, detrás la Jeannie, como aviones de carrera. Pancho y yo, a duras penas tras sus pasos.
Llegamos a los autos y como 10 minutos después llegaron la Isabel, la Consuelo y Victor.

Pancho y la María Elena
Un rico paseo, con espero no esporádicas notables visitas.

lunes, 13 de octubre de 2014

Florido paseo por el río Covarrubias

Escasas nubes de altura que más hacían parecer al día como despejado. Aire tibio, primaveral. Empiezo a pensar en usar mis pantalones cortos.

bajándonos del auto
Siete nos encontramos en el punto de encuentro: Martín Wielandt, Anne Maríe, Pancho Balart, Pancho Bilbao, Dirk, Isabel y yo, Gabriel.

Pancho ayudando a la Isabel
Destino, la Ermita, dejamos ahí un auto y nos subimos todos a la camioneta Mahindra de Martín, para, pagando luca por persona (que las pagó Martín), entrar hasta el río, cruzarlo y dejar el auto estacionado al otro lado. Y de ahí, bordeando el río Covarrubias que va justo por detrás del Provincia, hacia el sur.

Martín, Isabel, Anne Marie, Gabriel, Dirk y Pancho
Al poco andar, unos tipos acampando. Pasamos por el medio de su campamento, mientras preparaban unas carnes para el desayuno.

amarillo intenso
Luego cruzamos un río, cuyo cruce tuvo algunos mínimos bemoles, por el agua que traía en esta época del año.

cascada
Puse el tema del perdón, un tema del que tengo un posteo a medio avanzar y el grupo nuevamente actuó como un verdadero think-tank, que me aportó varias perspectivas. El posteo, mas tarde, terminó así.

campamento de cumbre
Estamos en plena primavera y con ello las flores abundan. La Anne Marie que iba delante mio, paraba a cada rato, maravillada con las flores. Les saqué un par de fotos.

Martín genera estos espacios de carcajadas
El sendero corre subiendo y bajando, a cierta altura del río, que se ve con sus vueltas, cascadas y posones, siendo un deleite para paseos veraniegos.

sentados a la orilla del posón
Llegamos a un punto, poco mas allá de donde había llegado una vez anterior y ahí hicimos campamento de cumbre.

fila india
Comimos naranjas, mandarinas, frutos secos diversos. Con la Anne Marie y Dirk, terminamos sentados a la orilla del agua, en una correntada donde los pescados se veían a cada rato, en sus pesquisas de alimento y nos dimos un tiempo de meditación y conexión contemplativa de la escena que teníamos al frente. Un verdadero deleite.

Martín
La vuelta, que también tiene subidas y bajadas, la disfrutamos contemplando las diversas vistas, bajo una exquisita brisa y el ruido permanente de río allá abajo.

Francisco Boilbao y media Isabel
Llegamos al río, lo saltamos y poco más allá habían otros campistas, que preparaban un asado de cordero que nos detuvimos a admirar. Ya nos ofrecían mate y quedarnos a compartir el asado que había en abundancia para todos. Asombrados de esta generosidad chilena, nos despedimos contentos.

casa de los que nos cobran al entrar
Con Pancho Bilbao nos fuimos atrás en la camioneta parados, disfrutando de las vistas y el viento.