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domingo, 23 de agosto de 2015

Siete por la ruta de las Viscachas

Me llama Dirk cuando voy en camino, inquieto porque no había nadie a las 9:00, pensando que habíamos cambiado la hora de la cita.
Le digo que voy en camino y al llegar están prácticamente todos los que seremos: Dirk, Víctor, la Isabel y Eugenio, la Paula, José y yo Gabriel; siete en total; buen número.

Víctor, Eugenio. Dirk, Gabriel, Isabel y José
El día está nublado, el tráfico de los esquiador holgado, comparado con el domingo anterior.
Ante la pregunta de adonde vamos, responden inmediatamente la Isabel y Eugenio, proponiendo la Católica, por la ruta de las Papas o de Las Viscachas.
Sin oposición, para allá fue que partimos, cada uno en su auto.

zona de registro y pago
Había mucha gente en el punto de pago, pero estaban a un lado esperando algo, así que pasamos a registrarnos y pagar rápidamente.
Pasada la Administración, tomamos la ruta a la derecha siguiendo la señalética a las Viscachas.

sobre la línea del smog
El camino es bastante plano en la primera etapa, por lo que naturalmente nos agrupamos de a pares conversantes, que íbamos animádamente conversando.

Dirk, declarado el ídolo del día, por sus prácticas matinales
de pasarse una toalla fría por el cuerpo y luego volver a la cama a meditar
Pasamos la gruta de la virgen, donde nos detuvimos un momento y seguimos, después de lo cual la ruta poco a poco se va empinando.
Bastante gente en el circuito. Algunos grupos de varias personas y otros en bicicleta.
Buena la onda de los cerros, pues siempre personas que nos pasaban cruzaban naturalmente saludos con nosotros.

la Paula fue la fotógrafa
Los temas de conversaciones fueron variados. Uno fue los avances del proyecto empresarial turístico de la Paula, que se vislumbra promisorio, eso que está como en el tercer mes de sus inicios. Bien por ello y mucha suerte.
Yo hablé un poco de mi presentación en el grupo Viejóvenes, que se encuentra bien documentada en este posteo que hice al respecto.
José aportó este video notable que deja clarísimo el tema de la actitud para enfrentar las cosas en la vida.
Y la Isabel, este video acerca de prácticas de afecto y aprecio entre niños muy chicos en la sala de clase, que deja instalada buenas prácticas de valoración de unos y otros, a parte de un buen seteo de la autoestima. Notable.

en la cumbre de ese día; Santiago al fondo
Llegamos a la cumbre, o al alto donde se ve al otro lado la ciudad y donde se separa la ruta a Las Papas, poco más allá, de la ruta a las Viscachas, más alta y más lejana.
Tomamos la ruta a Las Viscachas y antes de dejar de ver la ciudad optamos por instalarnos y declarar esa como cumbre, con esa buena vista.

en animada ingesta y conversación
Ahí estuvimos un buen rato, de hecho hasta las doce, comiendo naranjas y frutos secos de dos fuentes, Dirk y Eugenio.
Día excelente para este paseo, con una excelente vista y la conciencia de estar respirando buen aire y que después tendríamos que volver a nuestro reguleque aire de todos los días.

Paula, Dirk y Eugenio
En la ruta de vuelta nos fuimos distanciando, llegando yo primero con Dirk y me fui sin ver a los demás y llevándome el recipiente de agua de la Paula.

Eugenio y la Isabel
Después supe que José, que no bajó con nosotros, sino que siguió a las Viscachas, llegó a la cumbre, hecho del cual mandó una foto que va aquí:

cumbre de Las Viscachas

jueves, 20 de agosto de 2015

Desde los subecerros a las montañas de Rila (Bulgaria)

En el año 2010 en esas sincronías de la vida, siempre en un camino de desarrollo espiritual. Conocí a Ardella Nathanael quien venia desde USA a enseñar la danza Paneuritmia (unión con el ritmo de la creación) a Concepción.


Los siguientes 3 años  junto con mi amiga Carmen Luz Orrego organizamos talleres para que Ardella impartiera las enseñanzas de  esta danza, cuyo creador es el Maestro espiritual Beinsa Douno.

Anne Marie en uno de los 7 lagos
Luego con el deseo de  conocer las raíces de estas enseñanzas viajamos a Bulgaria a las montañas de Rila  para participar en un encuentro anual de La danza Paneuritmia en la zona de los 7 lagos.

Anne Marie
Existe un campamento en el cual se realizan además de danzas, meditaciones a la salida y puesta del sol, se imparten conciertos de violín y cantos. También realizamos excursiones a las cimas de las montañas y los lagos que los enumeran según los 7 chacras y sus respectivos órganos.

Anne Marie
La base de esta enseñanza esta en: "Ama el camino perfecto de la Verdad y la Vida, pon la Bondad como cimiento de la casa, la Justicia como medida, el Amor como realce, la Sabiduría como muralla y la Verdad como Luz."

lago
La experiencia vivida fue única para cada una de nosotras.


(texto y fotos de Anne Marie Jacob)

martes, 18 de agosto de 2015

Medio Pochoco en día soleado y frío

Salí raudo a nuestra cita de los domingos a las 9, cuando pasado Colón recibo un llamado telefónico de alguien que reclamaba si la pasaría a buscar. No entendía nada.
Soy la Maribel me dice, la del piso 6 de tu edificio; te mandé anoche varios Whatsapp. No los había visto.
Media vuelta y a buscarla; suerte que estaba muy cerca.

Maribel, Consuelo y José
Al acercarnos a la Shell de nuestra cita, el taco es total. Los autos en tres pistas están detenidos y prácticamente no avanzan.
Primero me llama José, que está estacionado en la vecindad. Y luego la Consuelo, que viene más atrás en el mismo taco.
Es el rash del ski. El día está soleado y está glorioso para esquiar. Todos han decidido ir. A ese ritmo llegarán muy tarde a las canchas.

en el Mirador, Consuelo, Maribel y José
Decidimos salirnos del camino y buscar una ruta más cerca del río, para llegar bajando desde la plaza San Enrique en Arrayan, a la bomba.
Ahí nos encontramos los cuatro que seriamos ese día: la Consuelo, José, la Maribel y yo, Gabriel.
Digo que tengo un compromiso de almuerzo en mi casa, por lo que propongo ir al Pochoco y que yo ahí haría medio cerro; hasta el Mirador a medio camino de la cumbre.
Y para allá partimos, cada uno en su auto.

Maribel Valdivieso
Avanzamos cerro arriba con detenciones intermitentes. Mi estado físico no está muy bueno para estos ascensos más empinados de lo habitual. Igual llegamos al Mirador en la vecindad de las 11:30
Nos quedamos ahí un buen rato, a contemplar la vista de Santiago y el smog que empezaba su ascenso desde el otro lado de la ciudad. Apreciábamos la transparencia del aire, que nos permitía ver al frente, la ruta del Alto del Naranjo y el Provincia, con total transparencia. Fantástico.

José
Mucha gente subiendo este cerro. De repente viene un grupo con un tipo con una radio prendida a todo dar. No podíamos creerlo.
Cuando pasan a la altura del Mirador, me pongo de pie y confronto al tipo con la radio y le digo a la distancia que se ponga audífonos, con gestos y gritos. Me responde groseramente y nos trenzamos en voceos de ida y vuelta. Eran un grupo de franceses; extranjeros. Le reclamo respeto en un país que no es el de ellos.
Parece que más arriba los de su mismo grupo le llaman la atención y silencia la radio.

estacionamiento Pochoco
Comimos algunas galletas de la Maribel, tomamos agua, disfrutamos de la vista y el descanso. José siguió cerro arriba y la Consuelo, la Maribel y yo, emprendimos el descenso.

Mucha gente subía contra corriente. Llegamos rápidamente abajo, nos despedimos y sería.

Un día esplendoroso y un ejercicio suficiente, al menos para mi. Aparte de la buena compañía.

domingo, 9 de agosto de 2015

Con un cielo majestuoso a lo derecho al Manquehue

Pasé a buscar a la María Elena al Metro Escuela Militar. Los dos llegamos puntualmente a la hora acordada.
El día estaba nublado,pero se veían algunos espacios de cielo, por donde de a ratos se filtraba el sol.
De hecho, eso fue lo que nos sedujo a optar por el Manquehue, pues cuando conversábamos acerca de que cerro subir, el Manquehue aparecía soleado en alguno de sus flancos.

Consuelo, María Elena y José
Ya sabíamos que la Consuelo estaría, porque me había llamado pasadas las 8:30 intrigada de por que no había nadie. Es que la hora  de encuentro es a las nueve. Ah.
El otro que llegó fue José, completando el grupo de cuatro que seriamos.

Partimos cada uno en su auto a la base del Manquehue, por detrás.

Consuelo y María Elena
Cuando llegamos, entre las 9:20 y 9:30, no habían autos; ninguno. Cuando volvimos de la cumbre, estaba lleno de autos.

Partimos animádamente, pues las vistas ya eran fantásticas, con un cielo con diversidad de nubes, con algunos espacios de cielo incluso. Cuando escribo esto, en la tarde del mismo domingo, afuera llueve suavemente.
Las vistas panorámicas serían un espectáculo realmente maravillosos este día. Muchas veces nos deteníamos a solo contemplar la maravilla.

pedazo de cielo entre las nubes
Cuando ya tomábamos el sendero que va plano todo a lo largo de un largo tramo, nos encontramos con un sobrino mío, Francisco Ruiztagle, que iba con un amigo, rápido a la cumbre. Breve conversación y siguieron.

María Elena; mas atrás la Consuelo
Esa detención nos hizo reflexionar y a alguien se le ocurrió, asumo que a la María Elena, que porqué no subíamos derecho a la cumbre en vez de seguir esa ruta plana por la que íbamos.
Por que no ? Y sas cambiamos de ruta, nos salimos del sendero y arremetimos por tierra derecha, sin senderos. Una aventura que nos animó de inmediato y excitó nuestra musculatura.

Consuelo
Fue algo pesado, con pasadas que tuvimos que re buscar, pero llegamos perfectamente a puerto, a la cumbre, por un costado por el que nunca había subido.
La María Elena llegó adelante y una tramo más atrás los otros tres.

la Consuelo y más atrás José
Algunos grupos en la cumbre. Mientras estuvimos ahí, otros llegaron. Es una ruta de bastante concurrencia.
Nos sentamos en un lugar y comimos naranjas orgánicas de la María Elena y maní sin sal que llevé yo.
Algunas personas se sentaron cerca nuestro y alguna conversación entablamos.

la Consuelo y detrás José
Pasó un cóndor a corta distancia y el movimiento de nubes a metros nuestros capturaba nuestra atención. De repente se cerró y decidimos emprender vuelo, esta vez por la ruta normal.

Bajamos rapidito, conversando yo con la María Elena y José con la Consuelo más atrás.
Llegamos a los autos y nos despedimos, felices del buen paseo, aventurado y exigente, que habíamos hecho.

María Elena
No se porqué terminé con la María Elena comiendo pasteles exquisitos en una picada detrás del Villa María, calle León creo.

Estupendo paseo con un día glorioso.

miércoles, 29 de julio de 2015

Cinco a las caballerizas

Llegué anticipado al punto de encuentro y había muchísima actividad en torno a la estación de servicio por parte de esquiadores y unos pocos ciclistas. Ya a las 9 la cosa se tranquilizó bastante.

Cuando llegué ya había llegado Mireya, me estacioné detrás sin saber quien era suponiendo que sería alguien de la onda del esquí. Cuando llegó José me bajé del auto y también lo hizo Mireya quien nos contó que había estado alejada por una lesión en un pié. Al poco rato llegó Micky y la Soledad, esperamos unos prudentes 15 minutos y constatamos que seríamos cinco.
Para evitar el tráfico del camino a Farellones nos encaminamos a las caballerizas, cada uno en su auto.

Soledad, Mireya, Micky y José
Al llegar nos encontramos con mucho auto estacionado, tantos que los nuestros quedaron en el camino,  y un grupo de unas cuarenta personas tomándose fotos que partieron antes que nosotros por la misma ruta. Alcanzamos a algunos en el camino que se quedaron rezagados, por lo que nos dijeron, iban al Conchalí.

bajando Soledad, José y Micky
Mas adelante nos topamos con otros tres caminantes, bastante experimentados y muy entusiastas, uno de ellos se detuvo a conversar con nosotros un buen rato, iba acompañado de tres perros y portaba una mochila bien llena, los otros dos siguieron adelante. También iban al Conchalí. Nos contó que se llama Carlos Bravo y que es aficionado a los cerros desde hace mucho, ubicaba a los subecerros y a Gabriel Bunster, parece que recibe los mails del blog....confesó que los leía pocazo.....
Nos contó entusiasmado que él ha subido algunas rutas interesantes, aunque largas al sitio web wikiexplora, y que si queríamos ponernos en contacto con él nos dio su correo.

los tres caminantes, Mireya, Soledad y los tres perros de Carlos Bravo
Nos llamaron la atención las oleadas de aire tibio que nos llegaban. El terreno estaba húmedo, con muestras de haber retenido parte del agua que cayó hace unos días y que ayudó a lavar las hojas de los arbustos que se veían brillantes. El cielo se veía nítido solo en las cercanías, y a unas pocas cuadras hacia abajo, empezaba la nube de smog que cubre la ciudad.

Soledad, Mireya y José
Caminamos con hartas detenciones, conversando en parejas que se fueron intercambiando a lo largo del trayecto.
De nuevo alcanzamos a los tres caminantes que se habían detenido a descansar y a conversar con otras personas acerca de las asociaciones y federaciones de montañismo, dirigentes, asambleas y cosas por el estilo, con muy poco apego, pensé que las dirigencias de todo tipo están pasando por una crisis bien seria.

se alejan, siguen al Conchalí
José se anduvo entusiasmando con unirse a los que iban al Conchalí, sin embargo se mantuvo fiel a los subecerros. Pensamos que podría ser una buena idea el proponer planificar, por ejemplo los primeros domingos del mes, una salida un poco mas larga para los que se entusiasmen. Eso podría avisarse a través del blog.

conversando temas "gremiales"
La conversa en la mesa al lado de la gruta de la virgen estuvo entretenida, lo mismo que la compartida de las raciones que cada uno llevaba.

Como a las 12 empezamos a bajar, conversando de diversidad de temas. Llegamos a los autos satisfechos y algo molidos, al menos en mi caso ya que hacía varios domingos que no participaba.

(texto de Eugenio Lagos)

domingo, 19 de julio de 2015

Al Huinganal bajo la niebla y la amenaza de lluvia

Había pronóstico de lluvia. Pensé que podría no llegar nadie, caso en el cual me iría al Pochoco.
El UPA estaba inaugurado, así que me fui a recorrerlo. Está bonito y sirven café.

Al salir veo que un auto se estaciona detrás del mío; era la Soledad que venía con Willy, su marido.
Después llegó la Anne Marie y luego José.

Willy, Anne Marie y Soledad
Decidimos irnos a la caballerizas, pues la ruta a Farellones estaba tomada por los esquiadores. Cada uno en su auto.

Decidimos hacer la vuelta del cerro habitual, en el sentido de las manecillas del reloj; bajando por la parte más parada.

Willy, Gabriel y Anne Marie
A medida que subíamos la neblina nos cerraba más el entorno. Willy algo nuevo en estas lides, llevó al grupo solo un poco mas lento, hecho que José no resistió y lo perdimos adelante.
En la mesa de la virgen o cumbre, nos dejó gentilmente el saldo de su bolsa de manís y frutos secos.
Aparte que José llegó con regalos, cuatro paquetitos de su amenazada Peptan, que generosamente nos regalo a cada uno. Gracias José.

ídem, de más lejos
Siento decir que lo más interesante, para mi, de esta subida, fueron las conversaciones, que la verdad no puedo reproducir aquí. perderían todo su profundidad y sentido. Hablamos de sentido, de neurociencia, de energía interna, de la posibilidad de su movilización; hablamos del mundo en que vivimos, que se está haciendo pedazos, a ojos vista de ciegos, educados para poco cachar y consumir y aspirar a obedecer las ilusiones de su publicidad, financiada por la "dictadura del capitalismo", etc., etc.,etc. No es repetible.

Bueno, este Willy es el principal causante de este tipo de conversaciones y mi afinidad con ellas.

Soledad y Willy
En la mesa de la virgen eramos cuatro. Mucho alimento, pues las presentes eran las principales proveedoras de suministros.

Andando por el plano antes de empezar el descenso nos cruzamos con un grupo de unos seis caballeros con sus años a caballo, con los que intercambiamos animadas palabras y seguimos. Parecían los dueños del fundo, le dije a Willy.

Anne Marie y Gabriel
Ya bajando, una pareja subía cargada. Venían en la ruta a algún destino más lejano donde pensaban pasar unos tres días. Miro afuera mientras escribo y pienso lo frío en que deben estar, bajo la niebla obviamente. Otro breve intercambio de palabras.

bajando, Anne Marie, Soledad y Willy
Más abajo, otro grupo de cuatro mujeres, todas de distintas nacionalidades, hispano parlantes todas; ninguna chilena. Bromas y algunos intercambios, especialmente con la argentina y el fútbol.

Willy y Soledad
Y a los autos, finalmente, yo bien adoctrinado con las compras que tenía que hacer, en este día del cumpleaños de mi mujer, Andrea.

Y la Anne Marie, que se va de viaje por mes y medio y vuelve a mediados de septiembre. Los mejores parabienes para ella.

lunes, 6 de julio de 2015

Innovando por la Ermita

Seis personas llegan en el día de hoy al punto de encuentro, a la hora acordada, las 9 am. Tres hombres y tres mujeres.
Cuando llego, ya están ahí la Anne Marie y la Soledad. Detrás mio llega Pancho y al poco rato pasa en su auto la Consuelo. Y finalmente José.

,
José, Pancho, Soledad, Consuelo y Anne Marie
Uno quería subir para respirar buen aire (el aire de Santiago ha estado horrible con la sequía o la falta de lluvias). Otra quería algo no tan largo para estar en casa antes de las 2.
Acordamos ir a la Ermita y apuntamos a una ruta que al final no hicimos.

la Consuelo
Nos fuimos en dos autos; el de Pancho y el de José.
Íbamos caminando y Pancho propone desviarnos cruzando un puente. Un pequeño tira y afloja y optamos por seguir por nuestra ruta planeada.
Pero, cuando llegamos al punto de desvió para llegar al cerro de los Secretos por detrás, abrimos la conversa de si tomarla o innovar. Pancho estaba por la innovación y habían otros que también querían variedad.

subiendo por los potreros
Y seguimos, para poco mas adelante, bajar por una variante al río. Abajo, cruzamos el río por un puente colgante y torcimos aguas arriba, buscando un paso de ascenso hacia el oriente.

poco pasto en el suelo
Los temas de conversación fueron heavy. En el mundo actual, los intermediarios multiplican el valor de los productos de los fabricantes por cifras demasiado elevadas en ciertos casos. Al parecer todos están subiendo los precios lo más que se pueda, siendo uno de lo ámbitos más sensibles, el de la salud. ¿Cómo puede ser que por cinco días en un hospital, por un infarto, resuelto con extends, salga 24 millones de pesos?

Gabriel y José manipulando una puerta
Concluimos que estamos en una cultura con nivel de conciencia súper individualista, que solo me importa yo y los míos, y los demás me dan un reverendo pepino.
La pregunta es cómo se cambia esto ?

José, Anne Marie, Pancho, Consuelo y Soledad
Y surgió algo que me cambió la mirada de un cierto aspecto de la realidad imperante. Mira, dijo alguien: yo, por el tema de los robos, reuní a todos los vecinos, para ver como lidiábamos juntos con este problema.
¡La delincuencia está siendo el acicate para que pasemos del individualismo a algo en que los demás empiezan a ser importantes, pues sabemos que solos no podemos lidiar con el asunto!
Bien por la delincuencia, entonces !!? Desde esta perspectiva, si. Nos podría ayudar a salir del individualismo.

el perro que nos acompañó todo el camino
Encontramos un paso por la zarzamora, por un sendero, abrimos y cerramos una puerta y llegamos a potreros con animales. Siempre los animales estuvieron al otro lado del cerco de por donde anduvimos.
Subimos, elegimos una variante a través de un bosque y llegamos a los mimos potreros por donde íbamos, pero más arriba.

Anne Marie y Soledad; y el perro
Al final de los potreros, encontramos una pasada, subiendo, ya por dentro del bosque, hasta pasar un canal que recorre a esa altura, hacia el norte. Y seguimos una huella bien transitada, como de vuelta a los autos.

Caminamos y caminamos, de vuelta, hasta llegar prácticamente al río, donde paramos a su orilla e hicimos lo que podría llamarse la parada de cumbre. Ahí descansamos y nos comimos los alimentos que todos llevábamos.

sí, en el agua que corría había hielo
Luego, seguimos y poco mas allá estaba la cruzada, que fue la misma entrada que Pancho había querido tomáramos. Volvimos al final por ahí.
Y cruzamos un puente, muy divertido, pues han construido un puente sobre los anteriores que se han derrumbado o liquidado por falla de materiales.

Poco antes de llegar a los autos, cuatro optaron por subir a la iglesia y Pancho y yo, seguimos al auto, pues Pancho quería llegar a misa de 12:30

Ah, otra cosa: en la última parte empezamos a sentir un cambio en el ambiente, en el clima, que presagiaba una posible lluvia; cosa que pasó, pero muy ténuemente, en la tarde.
El día estuvo nublado, empeorando; fresco.