Hacemos gloriosa entrada por
imponentes muros rocosos que nos introducen al
sagrado paisaje de este valle;
predominan grandes rocas de diversas formas dando la impresión de ser como cimientos de estos parajes e incluso algunas de ellas forman figuras que semejan guardias o centinelas de estos verdaderos
jardines.

Desde un comienzo el paseo
promete sorprendernos,
Pancho y
Gabriel conocedores de estos terrenos nos comparten a
Miguel y a mi (
Rebeca) algunas anécdotas de anteriores subidas que nos estimulan aún más a iniciar el recorrido.
De
principio a fin el maravilloso paisaje nos impacta y por donde se mire,
arriba-
abajo,
izquierda-
derecha, la belleza de
montañas y cerros,
aves y chicharras,
suelos,
pisadas, nos conectan a esta
tierra que envuelve los sentidos de
colores,
sonidos,
sabores y
olores que se regala a cualquier persona que tenga la
osadia de venir a visitarlos sin aviso.

Aparece un escenario armonioso que funciona de maravilla en un
diálogo permanente entre lo
masculino de las grandes rocas gruesos cimentales de este terreno fértil y
femenino, lleno de preciosas plantas y flores, ambas energias se retroalimentan creando y recreando a cada instante este espectáculo natural de una
belleza estremecedora.
Sin embargo había en el aire cierta distorsión, disparos de escopetas se escuchaban a lo lejos afectando la total sincronía con el entorno.Llegamos sin tardar a un inmensa planicie cubierta de pasto y flores provocando tal impresión a los ojos que me dejan sin respiro provocando más de un suspiro que aflora espontáneamente desde el corazón...la alegría se apodera definitivamente de mi.
La semana había sido pesada, fín de año es algo caótico y la conversación
aflora espontáneamente entre estos
cuatro amigos
caminantes, produciéndose este maravilloso juego que es
"la comunicación", estimulados por lo precioso del lugar que nos provoca escucharnos con
respeto y
cariño. Grandes
ideas y
valiosos aprendizajes han nacido gracias a esta práctica de apoyarnos unos a otros como buen
equipo de la vida que somos.

Pero la distorsión nos acompañó durante el trayecto y la riqueza del bendito diálogo se interrumpió en forma violenta. El hecho de venir a buscar naturaleza para observarla y sentirla meterse hasta por los poros es un acto amoroso para el alma, es como tomarse con un gran cucharón de un potente tonificador vivo. Es simple, sólo hay que venir con los oídos muy limpios y sin escopeta ...la ocasión lo merece.
Bravo Rebeca; el oficio se ha instalado y entiendo que Jorge te llame y felicite por tus reportes, tan llenos de colores, sonido en imágenes.
ResponderBorrarQue buen recuerdo.
gabriel:
ResponderBorrarTus fotos ayudan mucho.No alcanzo a etiquetarlas...se ma hace tarde y el sueño me viene fuerte.
Felicitaciones por el entusiasmo permanente (y las fotos!!)
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